sábado, 26 de noviembre de 2011

Látex, Cuero y Castigo

 
En la cabeza de Kim resuenan las palabras de bienvenida que les dijo el AMO SUPREMO, el día que junto con otros jóvenes llegó a este caserón del s.XVI de gruesas paredes de piedra gris, perdido en un lúgubre bosque de la Catalunya más profunda, castigado por un fuerte y frío viento de la Tramontana que silva fantasmagóricamente entre los árboles que rodean el viejo caserón. Silenciando entre sus muros la lujuria más perversa...
 
"Aquí no rigen reglas morales ni religiosas de ningún tipo. Somos hombres libres, creemos que cada ser humano puede vivir la vida como mejor le plazca, siempre que sea mayor de edad. Por eso tenemos derecho a hacer lo que queramos con vosotros, ya que todos sois adultos y libremente habéis decidido vivir sumisamente a nuestras órdenes las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. El único límite que tenemos lo ponéis vosotros y la muerte..."

Ahora  entiende el verdadero significado de ésas palabras del AMO SUPREMO... Un hilo de sangre rojiza mezclada con saliva, se escapa por la comisura de sus carnosos labios, cayendo sobre su cuerpo desnudo. Después de varios intentos  por abrir los ojos, sus pesados párpados empiezan poco a poco a entreabrirse. Su visión va adaptándose a la tétrica luz cromática que vomitan unas viejas velas desgastadas esparcidas por el sótano del viejo caserón ampurdanés. Entre los claroscuros de la bóveda, como si fuesen fantasmas saliendo de la niebla, dislumbra las siluetas de varios hombres musculados, con sudados pechos velludos que sobresalen de los arneses de cuero negro que llevan ajustados a la curtida piel de sus rudos cuerpos... Son hombres de barba cerrada y gruesos brazos tatuados, enfundados en ajustados pantalones de cuero que aprisionan los grandes bultos que producen sus pollas tremendamente excitadas ante la visión del joven cuerpo desnudo que tienen prisionero entre grilletes a merced de sus caprichos sexuales más inconfesables. Kim intenta escapar de sus grilletes, pero se le clavan en su sedosa piel canela, haciendo aflorar sangre por los cortes que le producen en las muñecas y tobillos... Siente dolor por todo su cuerpo... su cabeza le da vueltas, tiene la sensación de que volverá a desmayarse... pero el fuerte olor a semen y orina que desprende su propio cuerpo, hace que vuelve  a levantarse altaneramente, clavándose los oxidados grilletes.

Kim no puede ver cuantos tíos son, pero el olor del sudor de esos cuerpos que se acercan, hace que recuerde las salvajes envestidas de sus pollas, penetrando sin piedad su ardiente culo la noche anterior cuando los AMOS lo castigaron en ése oscuro y húmedo sótano en el que está prisionero... Al ir acercándose esas sombras, puede ver la gruesa mano del AMO SUPREMO, enfundada en un guante de látex... El ruido de unas cremalleras abriéndose suenan detrás de él... las siluetas que lo envuelven se van convirtiendo en rudos hombres vestidos de cuero negro...

Unos dedos gruesos y peludos que salen de la penumbra, le ponen traicioneramente unas pinzas en sus duros y aterciopelados pezones... De pronto, nota entre sus nalgas el calor de una polla dura como un hierro candente... el miedo y la excitación aceleran los nerviosos latidos de su corazón, provocando en su polla una gran erección... en su espalda nota el aliento de unos excitados sementales...

Jaume Serra Viaplana

Fotografía : Andrés Mauri. 
www.queerdarkphoto.blogspot.com
Modelo: Jaume Serra i Viaplana. 
jacobbarcelona@gmail.com

viernes, 28 de octubre de 2011

Mariposa Negra

 
Una adormecida mariposa cubre con sus inmensas alas de raso negro, la bóveda celeste de Jerusalén, llenando de oscuridad las viejas callejuelas de la ciudad santa por la que navega cada noche Jacob, desprendiendo a su paso una melodía fúnebre, con la soledad como fiel compañera como si fuese la estación de su vida en la que se ha perpetuado. Hace tiempo que un amor traicionero le hizo entrar en un oscuro y gélido invierno en el que su corazón empezó a sangrar amargas lágrimas, hasta que el dolor hizo que le explosionase en miles de diminutos trocitos de terciopelo rojo... En ese vagar desesperado, Jacob inhala soledad hasta el fondo de sus pulmones y exhala tristeza. Mientras acaricia en la oscuridad, el rostro enlutado de la diosa Tanit (la diosa cartaginesa del amor) que llora en silencio la mediocridad humana...

Sus párpados se cierran de golpe afligido por no poder volar. Quiere escapar de la prisión de sus recuerdos que le flagelan el alma hasta hacerla jirones... Nada desea más que poder liberarse para siempre del cautiverio de la melancólica infelicidad en la que está sumido desde la traición de su amado que le ha llevado a no tener ningún sentido la vida para él. Al sentir que el teatro de la vida le ha dejado sin guion, anhela con todas sus fuerzas poder desprenderse de su cuerpo humano y entrar en el mundo de los espectros para danzar promíscuamente con los duendes de piel canela y piernas vidriosas de tobillos como la medialuna más fina que hay en el cielo azul seducen a los hombres. Son los duendes seductores que brillan en la oscuridad de la media noche. En este maremoto de tristeza que vive Jacob, un enorme padecimiento interior le deshace las entrañas, desesperado, exhala una nubecita blanca que ilumina el resplandor de la luna... La nube al diluirse esparce en suspensión miles de partículas de oro que pronto forman la silueta seductora de un Pierrot... Jacob queda deslumbrado y deja de huir de él mismo... Una gota de lluvia se desliza suavemente por la asexual cara blanca como la nieve del Pierrot. En ella van encerradas todas las lágrimas derramadas por el dolor de los desamores humanos a lo largo de la historia, pero también lleva implícita toda la inocencia del amor primigenio, del buen amor.

Rodeados de las joyas rojas que formaban parte de la corona boreal que hizo Hefesto, junto con el oro color fuego para que Dionisio los pusiese entre los astros...Sus miradas se iluminan de golpe y como si fuese un haz de luz la mirada de los ojos miel de Jacob, penetra en los amorosos ojos azules del Pierrot para viajar al país de las sensaciones, siente que vuelve a crear belleza. Atraídos por la fuerza del amor sus labios se juntan. Jacob siente como dentro de su cuerpo palpita un nuevo corazón. El líquido rojo de sus venas empieza a transitar por ellas con más intensidad que nunca llenando su cuerpo de excitación. Nota como se enciende... su piel quema... Los labios, delgados y frágiles como el cristal del Pierrot le han insuflado de nuevo la vida... y con ello el amor... Enfundados en satén carmesí, bailan abrazados por encima de rosas de seda blanca que nacen de las cabezas de los amantes nocturnos, furtivamente se besan por las empedradas calles de Jerusalen. Iluminados por miles de mariposas de luz que brotan debajo de sus cabellos para posarse en las ramas de los árboles de nieve del bosque más bonito del mundo, en el que danzan Jacob y el Pierrot, escoltados por desnudos querubines excitados por lujuriosos sátiros.

Jaume Serra Viaplana.

sábado, 15 de octubre de 2011

Sueño de universitario


 
El alba sodomiza sin indulgencia los restos de la oscuridad aterciopelada, de una noche dejada ya atrás. Para dar paso a una débil luz naciente, que poco a poco, con la gallardía de un caballero medieval, va conquistando el nuevo día. Un varonil haz de luz, como un chorro de oro líquido, entra furtivamente como un ladrón por la ventana de Jon, para acariciar lascivamente el sensual cuerpo juvenil de este universitario que yace dormido entre sábanas de raso negro, dando a su piel un color alimonado.

Su rítmica respiración, juega con la fantástica musculatura que cubre su pecho de satén, engalanado por unos tiesos y duros pezones amelocotonados. Salpicado por un vello juvenil que se desliza insinuosamente por el centro de su tórax como una lujuriosa serpiente en busca de la fruta prohibida, para perderse en el frondoso bosque de negros árboles que custodian el tesoro de su virginal sexo. Con altanería, esconde entre las sábanas una gran erección matinal, llenando su rosado prepucio de líquido seminal. El largo y sedoso pene de Jon, no cesa de lubricarse al verse en su húmedo sueño entre los fuertes brazos de su capitán que bajo la luz de la luna, lo tiene prisionero en el suelo de la fragata de guerra con la que surcan el mar rompiendo las embravecidas olas. En su cara nota el caliente aliento del capitán, que con sus manos de marinero, va desabrochando uno a uno los botones plateados de la bragueta de sus pantalones blancos de grumete... El reflejo de la luna en la barba de plata del capitán, hace que Jon se de cuenta que éste es su profesor por el que bebe los vientos desde que entró en la universidad... En clase, cada vez que la mano del profesor roza la suya con cualquier absurdo pretexto, Jon siente en su estómago las cosquillas del revoloteo de miles de mariposas azules que lo transportan del sufrimiento al éxtasis en segundos.

Al notar la humedad de la lengua de su profesor - marinero, lamiendo y besando su cuerpo, en cada poro de su piel florece una gota de amor haciendo que su lujuria se desborde de golpe para convertirse en un mar que se rompe en olas de plata... Jon se siente esclavo de la dictadura de esos dedos marineros que le hacen sentir una explosión de sensaciones a través de sus varoniles caricias, oliendo el perfume de la felicidad. Sólo desea que ésa mano que le hace entrar en el cielo le abra la puertecita de su pecho y le saque su aterciopelado corazón rojo, para guardárselo en el sagrario de su propio pecho.

La sensación de infinito placer que siente su falo endurecido hasta dolerle, hace que moje las sábanas de raso que cubren la desnudez de su joven cuerpo... Los bellos ojos verdes cargados de poesía, que habían estado cautivos de sus párpados de largas pestañas quedan inundados de una luz tan clara, que parece que los latidos de su corazón puede romperla como si fuese un cristal. Jon se levanta de la cama con una lujuriosa sonrisa al ver la acartonada mancha de semen en sus sábanas, acariciándose sensualmente su aún erecto pene. Se dirige a la ducha, pensando en su profesor - marinero. Al que cada noche ama de nuevo en sueños, regalándole su virginidad. Y al que verá esta mañana en la universidad.

Jaume Serra i Viaplana.


Fotografía : Andrés Mauri.
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Modelo: Jaume Serra i Viaplana. 
jacobbarcelona@gmail.com

sábado, 8 de octubre de 2011

Señores de la Vida y la Muerte

ARTÍCULO DE OPINIÓN


Gente de porcelana que habitan en mansiones de mármol blanco donde el olor a naftalina y corrupción invade las estancias blanqueadas, deciden desde sus despachos recubiertos de oro, rebosantes de teléfonos de rubíes y diamantes quienes tienen que vivir o morir a través de su macabro juego de la especulación. Hacen girar la ruleta rusa de fino marfil con vidas humanas como fichas de juego depositadas en relucientes escupideras de oro.

Estos incendiarios en un mundo de bomberos como ya controlan los canales de distribución de alimentos, han decidido comprar también grandes extensiones de tierras de cultivo para así tener el monopolio de los alimentos. El grano que sus esclavos cultivan sumisamente en las grandes plantaciones se almacenan en naves fortificadas para poder especular con él, haciendo subir su precio al tenerlo retenido. A medida que ese grano se vaya pudriendo en los almacenes, miles de niños irán muriendo lentamente en brazos de sus padres, que también morirán de desnutrición.

La codicia de estos tiburones humanos no puede saciarse con las vidas de tantos seres inocentes. Estos se preguntan porqué sus vidas valen menos que las de las mascotas que habitan en las grandes mansiones de los señores de la vida  la muerte. La sangre de estos infelices no puede ser utilizada como cemento-cola para pegar las láminas de oro que decoran las paredes de las mansiones de los especuladores de alimentos.

Los gobiernos, no deben permitir bajo ningún concepto este monopolio... y los gobiernos surgen de los votos que los ciudadanos disciplinados depositan en las urnas.

Jaume Serra i Viaplana.

Fotografía : Andrés Mauri
www.darkphotomagazine.blogspot.com
Modelo: Jaume Serra i Viaplana

viernes, 30 de septiembre de 2011

Duelo de Pollas

 
Barcelona está envuelta en seda negra, rota sólo por la parpadeante luz cromática que sale de una ventana modernista del gaiexample, vomitada por las siete velas que queman en la Menorach, el candelabro judío. Columnas de luciérnagas llenan de claroscuros el comedor en el que Jacob y Aarón, luchan como verdaderos caballeros templarios, entrelazando sus sudorosos cuerpos desnudos en una sensual lucha a la luz de las velas para ver quien de los dos acaba dominando el otro. Sus pollas circuncidadas, están enrojecidas por la fricción de tanto rozarse. Los dos guerreros judíos, exhiben una gran erección, batiéndose como espadachines de plata en pleno frenesí por conquistar a través de sus cuerpos tremendamente excitados el climax total. Convirtiendo el comedor en el que están follando en su campo de batalla sexual.

Jacob, con el cuerpo lleno de gotas de sudor que se deslizan por su esbelto cuerpo, como traviesas perlas juguetonas. Consigue doblegar a Aarón, al tirarlo de golpe al suelo, poniéndose inmediatamente encima suyo. A la vez, que con su fuerte mano de largos dedos como columnas de humo inmoviliza los brazos de Aarón, reduciéndolos detrás de la cabeza de éste dejándolo en la más completa indefensión y sumiso a sus más viciosos caprichos sexuales... Con autoridad patriarcal, empieza a comerle la boca... sus labios hacen prisionera la lengua de Aarón, para chuparla frenéticamente, haciéndole sentir espasmos de placer en el estómago... Es tanta el ansia con que Jacob le come la boca que en la lengua de Aarón empieza a aflorar gotitas de sangre. Momento en el que Jacob, con su gruesa mano, coge bruscamente la cara de Aarón, haciéndole abrir la boca y con la toda la chulería del mundo, le escupe dentro de ella. Repitiéndolo varias veces, después de volver a comerle salvajemente la boca, para recordárle quien es el macho dominante.

Los lascivos labios de Jacob se deslizan por el terso y suave pecho de Aarón, parándose en sus endurecidos pezones, para embriagarse con ellos. Mordiéndolos y chupándolos, como si hubiese encontrado el maná después de una larga travesía por el desierto... Que cada vez van enrojeciéndose más, por la brusquedad con que Jacob, como un poseso, chupa y muerde de los amelocotonados pezones de Aarón. Sin mediar palabra, envueltos por una atmósfera cuajada de viciosos gemidos de placer escupidos al aire por el frenesí de la lucha sexual, Jacob le da la vuelta bruscamente ante el total sometimiento de Aarón. Le hunde sin piedad todo su endurecido rabo circuncidado. Provocando en Aarón un grito de placer, a la vez que su cuerpo da un respingo de dolor por la envestida con que acaba de ser poseído... Jacob empieza a cabalgar el glotón culo de Aarón, con la autoridad que le da el haber ganado la batalla sexual y el poder que le provoca estar inmerso en ese trance sexual que está viviendo al poseer el cuerpo y el alma de su amado... Su placer sexual se encumbra a lo más alto, al envestir sin piedad ese culo caliente y respingón de Aarón, que se traga todo su endurecido rabo, con la mayor glotonería del mundo... Hasta que por fin, en plena vorágine de jadeos emitidos sin cesar por Aarón, que hace rato que está inmerso en el mundo de los placeres, llevado por las envestidas de la castigadora polla de Jacob. Éste, aullando como un poseso, empieza a derramar chorros de leche caliente y espesa, dentro de las mismísimas entrañas de Aarón.

Al rato, Jacob, que aún permanece encima de Aarón, abrazado fuertemente a él con su polla metida dentro de su caliente culo se pone de pie, mira a Aarón con autoridad altanera y cogiendo su polla con su huesuda mano de pianista, empieza a derramar su caliente y amarillenta orina, encima del cuerpo de Aarón, que sumisamente se lo refriega por el pecho...

Jaume Serra i Viaplana.

Fotografía : Andrés Mauri. www.darkphotomagazine.blogspot.com
Modelo: Jaume Serra i Viaplana.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Tarde de café... y leche


Nuestros cafés humeaban dentro de sus tazas de cerámica blanca mientras en el bar charlabamos animadamente sobre nuestros trabajos, familias, parejas... Pero curiosamente, desde hacía unos años, entre nosotros siempre había una conversación paralela, la que mantenían quedamente nuestras miradas, que se buscaban amorosamente, para tener su propia conversación de amor ajenos a las palabras que emitían nuestras cuerdas vocales. Sin saber porqué, tal vez por el día nublado que producía en nosotros una sensación de infinita melancolía o tal vez porque veíamos pasear por la calle a parejas gays acarameladas... Sin palabras, para sorpresa de nosotros mismos, movidos por alguna fuerza cósmica o simplemente por la fuerza de los sentimientos, nos levantamos de nuestras sillas y nuestras manos se entrelazaron como por arte de magia.

El roce de nuestras pieles en contacto me produjo una sensación que se transformó en un escalofrío que recorrió mi estómago produciendome una inesperada erección, sorprendiendo a mis ajustados slips blancos... Nuestros ojos seguían hablando de amor, aunque nuestros labios sólo se atrevían a esbozar una nerviosa sonrisa. A la vez que nuestros cuerpos como autómatas dirigidos por nuestros deseos, se pusieron a andar hacia mi piso envueltos en un sepulcral silencio roto sólo por el ruido del tráfico.

Subimos las escaleras poco a poco. Tras cada peldaño nuestros corazones se aceleraban más, retumbando en nuestras sienes el latir de ellos... ¡Cómo había deseado éste momento!... El ansia por poseernos iba aumentando nuestro deseo sexual de tal manera que nuestras axilas empezaron a sudar de nerviosismo. Cuando llegamos al rellano la llave se resistía a entrar dentro de la cerradura de la puerta, por culpa de mi mano temblorosa de emoción... Hasta que con una sonrisa que le salió del alma, su mano se puso encima de la mía y la llave se introdujo al momento dando dos vueltas dentro del bombin...  La puerta se abrió ante nosotros... Sabíamos que sería nuestro universo de placer... Estábamos en él cogidos de la mano y con el corazón latiendo aceleradamente... En estos momentos ya sólo teníamos ganas de hacernos el amor.

Nuestras ansias de sexo nos impidió llegar a la cama y el sofá del comedor se convirtió en el lecho en el que dimos rienda suelta a nuestra lujuria sexual... Nuestras bocas se fundieron en apasionados besos, saboreando nuestras húmedas lenguas... En esa glotonería sexual, nuestros penes se endurecieron tremendamente y empezaron a lubricarse generosamente... Nuestras bocas buscaban con frenesí esas pollas endurecidas y arqueando nuestros cuerpos como si fueramos bailarines, empezamos a mamarnos uno al otro nuestras pollas calientes... El placer nos inundaba... La excitación era ya extrema... Las sensaciones conquistaban nuestros sentidos...

Por fin llegó el momento más deseado. Su polla salió de mi húmeda boca y dándome bruscamente la vuelta, hundió todo su miembro viril en mi culo glotón empezando a cabalgar encima de él, sin dar tregua  a sus envestidas... Hasta que entre jadeos y espasmos de placer, derramó dentro de mí todo su lechoso y caliente semen... Al rato, susurrándome al oído, me suplicó que lo follase sin piedad. Metiéndole mi duro rabo hasta los huevos... Me puse encima de él...

Jaume Serra Viaplana. 
jacobbarcelona@gmail.com

Fotografía: Andrés Mauri. www.darkphotomagazine.blogspot.com
Modelos: Jaume Serra Viaplana , Andrés Mauri.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Ducha ardiente


 
La belleza de tu cuerpo bajo la ducha despierta en mí los instintos mas viriles de mi ser... Las gotas de agua deslizándose por las sinuosas curvas de tu sensual cuerpo como perlas enloquecidas de amor, producen en mí una reacción química, que endurece al instante mi polla y altaneramente acaricia con autoridad tu culo sediento de sexo. El roce de nuestras pieles produce un campo magnético que estremece nuestros cuerpos envueltos en gotas de agua que explotan como fuegos artificiales al caer sobre el plato de la ducha. 

El vaho del agua caliente invade el cuarto de baño, empañando el espejo en el que se reflejan nuestros cuerpos desnudos... mis brazos rodean tu cuerpo, atrayéndote fuertemente hacia mí... tu espalda se pega a mi pecho velludo y tus prominentes nalgas besan mi polla erecta y caliente... mi boca muerde tu nuca en un acto primitivo de apareamiento animal... estamos en celo, nuestros instintos primarios se manifiestan a través de nuestras pollas erectas tremendamente endurecidas. Mi lengua lame lentamente tu cuello, bebiendo el agua que sigue escupiendo la ducha sobre nuestros cuerpos abrazados... noto como tu vientre se estremece, tus piernas flaquean, estás entre los brazos de tu macho, tu cuerpo arde de excitación al notar que mi polla empieza a entrar por el orificio de tu caliente culo. No hay nada que te guste mas, que te de más placer, que ser montado por tu semental... por el hombre que amas. La polla va entrando dentro de ti, hasta que tu culo glotón se traga mi endurecido rabo caliente... notas como dentro de ti va creciendo y endureciéndose aún más esa polla que te fustiga sin piedad, al tiempo que empiezo a mover rítmicamente mi caliente rabo que entra y sale de tus entrañas en una frenética danza sexual.

Sigues entre mis brazos... estás cachondo, muy cachondo... jadeas de dolor y placer, empiezas a hacerte una paja a la vez que notas las envestidas que mi polla propina con autoridad a tu caliente culo. El frenetismo se ha apoderado de nuestros cuerpos, tu sigues arqueado delante de mí, con total sumisión a mi polla, que sigue follándote sin piedad. Hasta que mi garganta deja ir al aire, un grito de placer, que hace temblar todo mi cuerpo al notar cómo mi semen sale a presión de mi polla para inundar tus entrañas de mi leche caliente y espesa. Mientras tú, entre jadeos, gritas: "Me corro, me corro..." y tu semen llena la pared de la ducha, deslizándose por ella hasta llegar al suelo.

Jaume Serra i Viaplana
 
Fotografía: Andrés Mauri. 
www.queerdarkphoto.blogspot.com
Modelo: Jaume Serra i Viaplana.
                                                                  

Semen de Ébano y Bourbon

El jazz en Nueva Orleans es como una religión, es un estado de la persona. Un calor húmedo invade la calle Bourbon, en la que más t...

Lo más caliente...