jueves, 16 de mayo de 2013

Pollas de Barcelona

 

Jamás había visto un cuerpo esbelto más bello que el de Stéfano. Eran esos andares tan peculiares, entre provocadores y sensuales junto a esos ojos perturbadores tan hermosos, esos lascivos labios carnosos provocaban que mi deseo sensual fabricase altísimos niveles de testosterona cuando todas las mañanas Stéfano cruzaba el umbral de mi bar del barcelonés barrio del Borne.

Cuando Stéfano apareció en mi cafetería esta mañana, como un dios griego sensual y etéreo, mirándome con ésos ojos impúdicos verde jade, con esa libidinosa sonrisa mostrando unos dientes blancos como la nieve : - ¡ Buenos días Adam !... por favor me haces un café de esos que tú haces tan bien... - Me quedé embobado mirándolo, no podía reaccionar. Noté una sensación de hormigueo, que me nació en el vientre y se extendió hasta el rostro, ruborizándome al momento... Cuando más lo miraba, mi corazón más se aceleraba, mis pupilas se dilataban... la boca se me secó de golpe. Mi cuerpo sufrió un calentamiento espontáneo... Nada deseaba más en aquel instante, que posar mis labios sobre los suyos y esperar que el tiempo se eternizara.

A pesar de que hoy el cielo mostraba ese tono blanquecino amortiguado de las mañanas de verano. Yo lo veía todo de una luz iridiscente. No podía dejar de mirar a Stéfano, que bajo su camisa de seda azul celeste medio desabrochada, exhibía un terso pecho moreno y suave carente de vello. Con un pezón achocolatado, que intentaba asomarse cada vez que Stéfano movía el torso. Ante ésa visión, un subidón de adrenalina me recorrió todo el cuerpo, el pulso se me aceleró... De repente el mundo parecía distinto a mi alrededor... Tartamudeando, sólo fui capaz de hilvanar alguna frase : - Sí... si Stéfano, ahora mismo te lo hago... - . Sin dejar de mirar sus labios tiernos y rojizos, en donde descansaba la esencia de la sensualidad en toda su pureza, coronado por un hoyuelo en la barbilla, que tanto deseaba morder...

- ¿Qué es lo que me harás?... Bromea Stéfano, mirándome con ojos chispeantes llenos de lujuria, dedicándome una amplia sonrisa de complicidad... Yo estaba tan nervioso y cachondo, que sólo fui capaz de esbozar una tímida sonrisa, que quedó bailando en mis labios, mientras intentaba hacer el café... ¡ Uuuy Adam !... creo que te ha salido una hernia... o tu entrepierna se ha puesto muy cachonda. Porque si todo lo que hay detrás de ésta voluptuosa bragueta es tuyo. Yo con mucho gusto puedo ayudarte a aliviar éste hinchazón... ¡ si quieres, claro !...El tono obsceno de la voz de Stéfano, iba acompañado de una mirada lúbrica dirigida hacia el aseo.

Un enorme suspiro nació de mi pecho, que provocó una lágrima de alegría humedeciendo mi rostro. Hacía tantas mañanas que deseaba tenerlo entre mis brazos junto a mi pecho... meter mi lengua en su boca en un beso interminable... Stéfano me pedía guerra y yo estaba tan excitado y caliente, que la polla me dolía de lo dura que estaba... en ése momento sólo quería poner a Stéfano contra la pared y hundir en su culito tragón, toda mi larga y lubricada verga, hasta los huevos y cabalgar en él hasta inundarle de mi espeso semen.

Sin mediar palabra, cerramos la puertas del aseo... al poco, nuestros pantalones cayeron al suelo oyéndose un "cloc" al golpear las hebillas de nuestros cinturones con las baldosas del aseo... ¡Ooooh! ... de pronto, un grito de placer lo inundó todo...

Jaume Serra i Viaplana. 

Fotografía: Andrés Mauri www.queerdarkphoto.blogspot.com
Modelo: Jaume Serra i Viaplana.

viernes, 3 de mayo de 2013

Violado en prisión

 
Hace rato que la oscuridad ha devorado la poca luz crepuscular que quedaba. Cerniéndose inexorablemente la noche sobre Kabul, como una inmensa águila de negras alas, cubriéndolo todo. Sólo un débil rayo de luna, rasga la oscuridad como una espada vengadora entrando por la pequeña ventana enrejada de la celda, haciendo brillar las gotas de agua salada, que brotan quedamente de los negros ojos morunos de Rashid. Tumbado en su mugriento camastro, intenta esconder en la oscuridad, la cara de rabia y dolor que siente.
Zalmai, el compañero de celda de Rashid. Es un hombre tosco, corpulento, de unos cuarenta años y larga barba negra... hace poco más de una hora, que se había acercado a Rashid, ante la cálida sonrisa de éste. En su taciturnitez, lo interpretó como una insinuación, y se puso ante Rashid, frente a frente, nariz con nariz... Rashid notó la caliente respiración de Zalmai en sus labios rojos como capullos de rosa. En los que se borró de golpe la sonrisa... Rashid, vio su propia cara de terror, reflejada en los ojos color avellana de Zalmai, al intuir las intenciones de éste. El qual, sin mediar palabra, le profirió un empujón con sus gruesas manos, lanzándolo  contra la reja de la puerta de la celda. Al tiempo que con su grasienta mano callosa, le rompía con violencia sus raídos pantalones, mientras que con la otra mano, le apretaba la cabeza contra los enmohecidos barrotes de hierro.

- ¡ No Zalmai !... no  por favor... así no... ¡ No Zalmai !...- Las palabras de Rashid salen de su boca como una nube de vaho al respirar en un día de crudo invierno... - ¡ No Zalmai !... ¡ No por favor !... - Zalmai estaba tremendamente excitado. Los gritos de súplica del joven Rashid, le provocan una sensación en el vientre, como si un fuego le abrasase... Zalmai, fuera de sí, hizo saltar de un manotazo los botones de la bragueta de su pantalón con la mano temblorosa por la prisa y la excitación sacó su gruesa y erecta polla endurecida como una piedra. A la vez que gritándole : - ¡ Calla puta !... si a tí te va a gustar, putón...- . Introdujo sin miramientos, toda su caliente verga, en el ano de Rashid, que casi se desvanece de dolor... Zalmai, con la razón completamente ofuscada enviste savajemente una y otra vez, el culo de Rashid, del que sale un hilo de sangre... Zalmai, aullando como un animal, dio con brusquedad la última envestida al trasero de Rashid y su polla explotó dentro, llenándole de espeso semen el dolorido ano de Rashid. Lloraba en silencio... en la celda de enfrente, un recluso de cara ceñuda se masturba mirando cómo Zalmai folla a Rashid frenéticamente. Eyacula también de pronto, llenando de semen la cara de su compañero, que estaba de rodillas, lamiendo sus testículos.

Acurrucado en su camastro esperando que remita el dolor, los conmovedores ojos negros de Rashid, tienen la mirada perdida, se ve paseando por su barrio de las afueras de Kabul, en donde crecen madreselvas en las orillas de los caminos... En el exterior de la prisión, una luna altanera brilla en el firmamento como el velo de una novia rota...

Jaume Serra i Viaplana.

Fotografía: Andrés Mauri.
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Modelo: Jaume Serra i Viaplana.

jueves, 14 de marzo de 2013

Corridas en familia

 
"Así... así...¡Chúpasela bien, zorra!... vamos semental, deja a ésta puta y métemela a mí hasta la garganta...sí, toda... toda... ahógame con tu rabo"...

Nazario  está recostado en el sofá de piel negra, en su piso del ensanche de Barcelona. Debajo de su inmaculada camisa blanca de su uniforme de policía desabrochada, luce una bonita combinación de blonda rosa. El sostén le va un poco estrecho y roza en su endurecido pezón amarronado coronado por un piercing, lo que le produce un placer que le baja hasta la ingle. De sus diminutas braguitas, sale un largo y erecto miembro viril, de capullo rojizo que masturba frenéticamente con la mirada fija en el televisor de plasma. En un establo californiano una rubia desnuda y tetuda, hace una felación a la gran polla de un altanero caballo árabe, negro como el azabache, treméndamente empalmado  - Vamos, méteme ése rabo... Yo soy tu yegua... Móntame... -

Nazario excitado como nunca, ante la visión del inmenso miembro del corcel, se masturba cada vez más deprisa... al poco tiempo, en plena vorágine masturbatoria, empieza a gemir como un poseso, mientras su polla va bombeando chorros de semen encima de su pecho de largos pelos lacios, que quedan nevados. En ese momento Mario, su suegro, entra en el comedor con el albornoz abierto, luciendo unos bonitos pectorales rasurados a pesar de su edad, y una gruesa polla que se va endureciendo al ver a su yerno con el pecho todo salpicado de semen. Sin mediar palabra, se abalanza sobre él y empieza a lamer glotónamente la caliente y salada leche que Nazario acaba de esparcir sobre su pecho peludo. Succionándole luego el enrojecido capullo de su yerno.

Ante la dictadura del placer a que le somete la lengua de Mario... Nazario vuelve a ponerse muy cachondo y excitado... Atraídos por el deseo, se funden en un profundo y largo beso en la boca... Sus miradas de vicio y lujuria se encuentran. Los dos desean lo mismo... Mario se estira en el sofá boca arriba y Nazario, después de sacarse las bolas chinas que lleva siempre dentro de su caliente y perverso culito permanentemente sediento de pollas... Se coloca sobre los muslos de Mario en cuclillas y poco a poco, se va sentando en el endurecido pene de su suegro, que entra en su culo tragón, devorándola toda hasta el fondo.... Nazario empieza a cabalgar  encima de Mario... - ¡ UUUUMMMMHH ! Así semental... que pollón tienes... sí, la noto toda dentro de mí... Mira que cachonda está tu hembra...  - Mario, también muy excitado, gimotea de placer, al tiempo que con su mano fustiga las nalgas de Nazario, que se mueve rítmicamente encima de su rabo, lubricándose generosamente. Mario está tan empalmado, que siente un dolor en el falo, como si fuese a explotar y de pronto,  sin poder aguantar más... Un chorro de leche espesa, sale de su verga, para introducirse en las entrañas de su yerno... Nazario, que está caliente como una perra en celo, al notar la calidez de ése líquido viscoso dentro suyo, su excitación llega al punto más álgido y su miembro viril también explota, corriendose en la cara de Mario que se relame los labios, saboreando con glotoneria el semen de Nazario...

Mario se quita cariñosamente a Nazario de encima suyo y se pone de pie. Coge las bolas chinas y, después de chuparlas como si degustase un manjar, se las vuelve a introducir dentro del trasero de Nazario, que da un respingo de placer. Al tiempo que se lo mira con cara de complicidad. Y con su callosa mano, se coge el grueso pene ya flácido y mea encima de Nazario, que se vuelve loco refregándose por el pecho el caliente líquido amarillo que sale a presión de ésa polla que tanto placer le da.

¡Nazario!...¡Nazario!... Carlota, su mujer, intenta despertarlo, pero duerme profundamente con cara de felicidad. Le tira gotas de agua en la cara, para ver si reacciona. Una sonrisa se dibuja en sus labios...  -¿Qué estarás soñando, Nazario?... vamos despierta, que  tenemos que ir a comer a casa de mis padres... - Carlota está eufórica, porque hoy estrena una bonita combinación de blonda rosa y sabe que su padre, le romperá las braguitas nuevas, para follársela salvajemente con su larga y gruesa polla en el trastero.

Jaume Serra i Viaplana.

Fotografía : Andrés Mauri.
www.queerdarkphoto.blogspot.com
Modelo: Jaume Serra i Viaplana.

jueves, 28 de febrero de 2013

Virginidad perdida


Ya no hay rosas ni cipreses ni labios rojos a los que besar; ni auroras que con su inmenso rubí cintile en el cielo; ni crepúsculos de techos de amatista; ni penas ni alegrías... sólo hay el vacío. Sin ti, mi suerte y la del universo ya no me importan. Tu ida ha extinguido el brillo fatuo del alba, que llenaba de luces de colores mi vida... Mi corazón lacerado ya no quiere seguir latiendo. Quiero franquear el umbral de las tinieblas, entrar en la noche de los sepulcros... que mi alma se desprenda de mi cuerpo y se arroje tras el velo que flota entre el universo y el eterno... Tú eras mi todo.

La sedosa cabellera dorada de Eudald, revolotea  sobre su cara, movida por la brisa matinal que entreabre las flores silvestres, acariciando sus pétalos. En su bello rostro se han secado las fuentes del llanto. Su escultural cuerpo desnudo, se erije majestuosamente como un monumento a la belleza pura... a sus pies descalzos, las violetas despliegan su esplendido ropaje morado, cubriendo la pared rocosa del precipicio que se extiende delante de él.

El cuerpo de Eudald está ante el vacío, sereno, con la mirada perdida. Su mente está inmersa en el recuerdo de ese lejano día, en que embriagado de amor por Biel, su hermano mayor . Se entregó a él en cuerpo y alma, ofreciéndole su virginidad, una mañana que el sol había dispersado ya las estrellas de una noche romántica. Y entre sábanas de raso celeste, Eudald bebió de la boca de su hermano el néctar del amor y se entregó al placer...

Biel, ardiendo de pasión por Eudald, besó lentamente su virginal cuerpo rasurado, hasta llegar a su ano glotón, que lo lamió con frenesí. Haciendo que Eudald no dejara de gemir ni un solo instante... Cuando estuvo bien lubricado por su saliva. Biel introdujo con sumo cuidado todo su endurecido miembro viril, llegando hasta las mismísimas entrañas de Eudald... Los dos se entregaron a ese placer arcano que te lleva al Edén, cuando se está ungido por el aroma del amor y el deseo. Biel cabalgó dentro de su hermano, con una pasión indomable. Un deseo feroz devoraba sus cuerpos, sin dar más tregua a sus pasiones, Biel en una espasmotica envestida, dejó todo su diabólico brebaje dentro de Eudald quedando este hechizado para siempre.

Eudald sabe que no quiere vivir fuera de la prisión de los deseos de Biel, a los que durante años ha estado completamente sumiso, pero ahora... Biel le ha enviado un mensaje en el que le dice que lo deja por Marc, su nuevo amor y padre de ambos. Eudald sabe que no puede cambiar el universo, por eso quiere unirse a él... Con la mirada perdida en el infinito, grita al vacío el nombre de su amado, que vuelve en un eco lastimero... Biel... Biel... Biel...

Eudald se ha excitado tanto, recordando cómo lo poseyó Biel el día que perdió su virginidad y todos los días y noches que les han sucedido en éstos años en los que su hermano ha sido el copero que le ha ofrecido el brebaje del amor y el sexo del que ha bebido con verdadera ansia, hasta la última gota... Sin darse apenas cuenta, ha empezado a masturbarse regocijándose en ése recuerdo... De pronto, siente unos espasmos en su cuerpo y un chorro de semen sale con fuerza de su largo y grueso pene. En ése instante, Eudald se entrega a los brazos del eco, que desgrana en el aire de cristal el nombre de Biel... El libro del destino queda cerrado.

Su alma cabalga ya desnuda por el limbo sideral.

Jaume Serra i Viaplana.

Fotógrafía: Andrés Mauriwww.queerdarkphoto.blogspot.com
Modelo: Jaume Serra i Viaplana.

domingo, 10 de febrero de 2013

Follada de gladiador


El alba vuelca sus rosas en la copa del cielo, inundando de rubís la alameda que rodea la imperial Roma. Las respiraciones fuertes y entrecortadas de Cornelius el africano y Espartacus, se diluyen en la brisa juguetona que hace danzar alegremente las hojas caídas de los álamos, alrededor de los dos gladiadores que yacen sobre la húmeda hierba completamente agotados... En sus musculosos cuerpos atléticos empapados de sudor, se clavan las tiras de cuero que llevan en los tobillos, muñecas y rodillas, como gladiadores hoplomacus que son. El gran escudo y casco con visera y cimeras, los han tenido que abandonar por el camino para correr más ágiles y no ser alcanzados por la guardia pretoriana de Julio César.

Esa noche que muere lángidamente, como todas las noches antes del combate, les daban fiestas. Ya que  podía ser la última  noche de sus vidas y les agasajados con orgías y toda clase de placeres. Los gladiadores eran los más deseados por ser hombres grandes y vigorosos... Esa velada, Julio César se encaprichó de Espartacus, pero este lo rechazó y decidió huir con su amante Cornelius. Julio César enfurecido por tal desprecio decidió ejecutarlo como ya hizo con el jefe galo Vercingétorix, uno de sus grandes amores, al que después de darle muerte, ordenó cortar su larga cabellera rubia para confeccionar una peluca que cubriera su calvicie. Lejos quedan los tiempos de aquella Roma libre de prejuicios hacia las relaciones homosexuales siendo de considerable aceptación entre emperadores, ya nadie recuerda al joven Julio César, alto, esbelto, de una belleza casi femenina y ojos negros que enamoraron al rey de Bitinia para convertirlo en su amante...

Bajo los destellos plateados del último lucero que aún rasga la bóveda celeste, Cornelius mira con dulzura los amorosos ojos verdes de Espartacus que destilan pasión. No puede evitar sentir en su estómago como un reboloteo de mariposas. Los dos saben que están sintiendo lo mismo... Una sonrisa de complicidad se les escapa de sus carnosos labios al tiempo que Cornelius pega su frente contra la de Espartacus y cierra los ojos... Con la melodía de fondo del latir acelerado de sus corazones excitados, Cornelius abraza a Espartacus estrechando su cuerpo contra su pecho desnudo... acaricia con ternura su nariz recta... sus labios carnosos y perfilados y le aparta el largo mechón de cabello azabache que le cae sensualmente sobre la mejilla. Cautivo por completo por esas facciones seductoramente inocentes, se acerca a su boca, deseándola como jamás ha deseado algo y lo besa con pasión obligándole a abrir la boca con la lengua mientras siente como su verga se endurece presionando suavemente el cuerpo de Espartacus... sus cuerpos se tensan...

Cornelius libera su excitado falo cautivo en su indumentaria de gladiador y con un brusco movimiento, arranca el cinctus de Espartacus dejando al descubierto una inmensa polla erecta y enrojecida... En sus cuerpos desnudos, marcados por las cicatrices en decenas de luchas contra los mejores gladiadores del imperio, reverbera la luz rosada del incipiente día que va naciendo tímidamente... Cornelius enredado entre las piernas de Espartacus desliza su lengua lentamente por su cuello, por su pecho, hasta llegar a sus amarronados pezones, que besa y mordisquea, mientras nota como se endurecen al apretarlos con los dientes... Espartacus siente una agradable sensación que le baja hasta la ingle, haciéndole arquear el cuerpo y empieza a gemir, excitado como nunca. Cornelius, llevado por el frenesí, ya sólo piensa en poseerlo hasta dejarle sin sentido. Y sin más, le introduce todo su largo y endurecido falo lubricado en las calientes posaderas de Espartacus, envestiéndolo cada vez más deprisa, arqueando su espalda para llegar a sus más profundas entrañas e inundar de un placer enloquecedor todo su cuerpo. Para Espartacus, la sensación de ser poseído por Cornelius, siempre era una experiéncia mística que lo llevaba al éxtasis... De pronto, Cornelius da una salvaje gran envestida y con furia desatada, empieza a bombear todo el semen de los dioses dentro de Espartacus...

Cornelius permanece abrazado a Espartacus con su polla aún endurecida dentro de él. Su cálida respiración acaricia la suave piel de la espalda de Espartacus... De pronto, un golpe seco de espada, decapita a Cornelius y al momento, otra espada  hace rodar la cabeza de Espartacus. La guardia pretoriana de Julio César ha cumplido silenciosamente las ordenes, después de seguir a sus presas toda la noche bajo los pétalos de oro que dejaban caer las estrellas, han cortado las cabezas de los dos gladiadores para llevarlas a Julio César.

La roja sangre de Cornelius y Espartacus, se mezcla diluyéndose entre la hierba de la alameda.

Jaume Serra i Viaplana

Fotografía: Andrés Mauri www.queerdarkphoto.blogspot.com
Modelo: Jaume Serra i Viaplana.

lunes, 14 de enero de 2013

Orgullo Gay


¡Levántate! rompe las cadenas de tu mente. Enarbola la bandera de la libertad y empieza a caminar. La senda será tortuosa, tus pies se llagarán, sangrarán...  ¡No te preocupes! ésa sangre será el arma que derribará la dictadura heterosexual, que castra tus sueños y lastra tu vida.

Lucha a pecho descubierto, con orgullo. No te avergüences de ti, de tu cuerpo, de tu sexualidad... No dejes que nadie decida por ti, cómo tienes que vivir tu única vida. Vívela con naturalidad, no permitas que te roben tus días. Porque una vez exhumado tu tiempo, ya no hay nada... no olvides que tú y tus anhelos, valéis tanto como los de cualquier otro.

Tu deber es intentar ser feliz...  ¡LUCHA POR ELLO!... Que este año sea el de la conquista de la igualdad de derechos para las comunidades gays de todos los países.

Jaume Serra i Viaplana

Fotografía: Andrés Mauri
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jueves, 27 de diciembre de 2012

"Orgía de invertidos"


La noche es gélida, sin estrellas, un frío intenso va calando en los huesos de Joan que deambula por las calles del barrio chino de Barcelona sin rumbo fijo buscando algún sitio para cobijarse y entrar en calor. A pesar de la crudeza invernal de ése enero de 1940 tan sólo puede abrigarse con una vieja americana de verano teñida de oscuro, desde que acabó la guerra, cada vez le es más duro sobrevivir en la nueva España franquista donde nadie le quiere dar trabajo por haber sido miliciano republicano.

Al pasar por la calle Robadors reconoce la tenue luz cromática que sale de una bombilla de 25w. desnuda sobre una vieja puerta de madera apolillada. Es el club ARMY, un club clandestino, aunque tolerado, clasificado como un local donde se reúnen los "invertidos" para hacer sus "abominables aberraciones sexuales"... con los nudillos de la mano enrojecidos por el frío, da tres golpes en la puerta y ésta se abre tímidamente. Joan, mira discretamente a las putas que hacen la calle, y entra.

Una nube de humo invade el local, mezclándose con la voz de Carmelita Aulart que se difumina a través del viejo gramófono : - Cocaína en flor... el perfume serio... en las lindes del amor... es perfume que fascina... cocaína en flor... -. El local está  lleno de almas nocturnas que buscan compañía, a su lado dos hombres rudos de barbas cerradas y que desprenden un fuerte olor a aguardiente besan con pasión a unos jóvenes mancebos de cabellos dorados y piel cetrina... Joan, pide un coñac y se coloca a un lado de la barra, esperando que alguien se lo pague. El brillo de sus ojos azules como aguamarinas, hacen que al momento empiecen a cortejarlo varios hombres. De entre ellos, se abre paso con autoridad un cuarentón de largos bigotes que con rudas maneras, aparta a la gente para llegar hasta Joan : - ¿No eres muy joven para el coñac? -  Nicolás, es capitán del glorioso ejercito golpista, que ha ganado la guerra civil. - Capitán, soy lo suficiente mayor, como para castigarle con mi porra... - . La mirada lujuriosa de Joan, se clava en los ojos morunos del capitán, destilando una expresión desafiante. Sin mediar palabra, el capitán lo coge de la mano y, después de dejar una moneda en la barra para pagar el coñac de Joan se dirigen con paso firme hacia el sótano.

La parpadeante luz de las velas repartidas por el suelo, dejan en la semioscuridad a hombres fuertes, con barbas de varios días. Buscando frenéticamente la esencia del placer sexual, a través de sus instintos más primarios. La sumisión de un macho hacia otro. Es una lucha de sementales en celo, excitados por el olor del miedo que desprende su sudor. Joan y el capitán, sortean a un grupo de hombres desnudos que se masturban ante un guapo joven, hijo de un marqués, esposado a dos viejas maderas en forma de X mientras un musculoso campesino con varias heridas de guerra en el cuerpo, le azota el trasero con un látigo de cuero negro... Cuando llegan a un rincón más oscuro, el capitán desnuda lentamente a Joan y con un suave empujon lo hace caer de espaldas sobre el lecho de un catre de muelles chiriantes. El capitán, que está tremendamente excitado, se arrodilla entre la piernas entreabiertas de Joan y agarrandole con firmeza un tobillo empieza a lamer con destreza su hermoso pie de dedos vigorosos...

El capitán, chupa con lujurioso deseo cada uno de los dedos del pie de Joan, que gime de placer cuando la húmeda lengua del capitán se desliza por la planta de su pie, haciendole cosquillas con el mostacho... lame el tobillo... sigue por la pantorrilla... besa cada milímetro la aterciopelada piel de Joan, que  excitado como nunca empieza a masturbar su gruesa polla. La lengua del capitán  llega a la parte inferior del muslo, mordisqueando la suave piel, hasta la imponente visión de la polla erecta de Joan. El capitán, con los labios llenos de saliva, abre viciosamente la boca y engulle con ansia toda la larga y dura polla, para mamarla con verdadero delirio... Joan, que no ha dejado de gemir ni un instante, arquea su cuerpo al notar cómo su pene empieza a bombear leche caliente y espesa dentro de la boca del capitán que se la va tragando con inmensa glotonería... El cuerpo de Joan, se convulsiona cuando el capitán lame con lujuria su capullo para  beber hasta la última gota de su semen... Su negro mostacho está salpicado de gotas blancas.

Cocaína en flor... es perfume serio... en los lindes del amor... es perfume que fascina... cocaína en flor... cocaína en flor...

Jaume Serra i Viaplana

Fotografía : Andrés Mauri
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Modelo: Jaume Serra i Viaplana.

Semen de Ébano y Bourbon

El jazz en Nueva Orleans es como una religión, es un estado de la persona. Un calor húmedo invade la calle Bourbon, en la que más t...

Lo más caliente...