jueves, 14 de marzo de 2013

Corridas en familia

 
"Así... así...¡Chúpasela bien, zorra!... vamos semental, deja a ésta puta y métemela a mí hasta la garganta...sí, toda... toda... ahógame con tu rabo"...

Nazario  está recostado en el sofá de piel negra, en su piso del ensanche de Barcelona. Debajo de su inmaculada camisa blanca de su uniforme de policía desabrochada, luce una bonita combinación de blonda rosa. El sostén le va un poco estrecho y roza en su endurecido pezón amarronado coronado por un piercing, lo que le produce un placer que le baja hasta la ingle. De sus diminutas braguitas, sale un largo y erecto miembro viril, de capullo rojizo que masturba frenéticamente con la mirada fija en el televisor de plasma. En un establo californiano una rubia desnuda y tetuda, hace una felación a la gran polla de un altanero caballo árabe, negro como el azabache, treméndamente empalmado  - Vamos, méteme ése rabo... Yo soy tu yegua... Móntame... -

Nazario excitado como nunca, ante la visión del inmenso miembro del corcel, se masturba cada vez más deprisa... al poco tiempo, en plena vorágine masturbatoria, empieza a gemir como un poseso, mientras su polla va bombeando chorros de semen encima de su pecho de largos pelos lacios, que quedan nevados. En ese momento Mario, su suegro, entra en el comedor con el albornoz abierto, luciendo unos bonitos pectorales rasurados a pesar de su edad, y una gruesa polla que se va endureciendo al ver a su yerno con el pecho todo salpicado de semen. Sin mediar palabra, se abalanza sobre él y empieza a lamer glotónamente la caliente y salada leche que Nazario acaba de esparcir sobre su pecho peludo. Succionándole luego el enrojecido capullo de su yerno.

Ante la dictadura del placer a que le somete la lengua de Mario... Nazario vuelve a ponerse muy cachondo y excitado... Atraídos por el deseo, se funden en un profundo y largo beso en la boca... Sus miradas de vicio y lujuria se encuentran. Los dos desean lo mismo... Mario se estira en el sofá boca arriba y Nazario, después de sacarse las bolas chinas que lleva siempre dentro de su caliente y perverso culito permanentemente sediento de pollas... Se coloca sobre los muslos de Mario en cuclillas y poco a poco, se va sentando en el endurecido pene de su suegro, que entra en su culo tragón, devorándola toda hasta el fondo.... Nazario empieza a cabalgar  encima de Mario... - ¡ UUUUMMMMHH ! Así semental... que pollón tienes... sí, la noto toda dentro de mí... Mira que cachonda está tu hembra...  - Mario, también muy excitado, gimotea de placer, al tiempo que con su mano fustiga las nalgas de Nazario, que se mueve rítmicamente encima de su rabo, lubricándose generosamente. Mario está tan empalmado, que siente un dolor en el falo, como si fuese a explotar y de pronto,  sin poder aguantar más... Un chorro de leche espesa, sale de su verga, para introducirse en las entrañas de su yerno... Nazario, que está caliente como una perra en celo, al notar la calidez de ése líquido viscoso dentro suyo, su excitación llega al punto más álgido y su miembro viril también explota, corriendose en la cara de Mario que se relame los labios, saboreando con glotoneria el semen de Nazario...

Mario se quita cariñosamente a Nazario de encima suyo y se pone de pie. Coge las bolas chinas y, después de chuparlas como si degustase un manjar, se las vuelve a introducir dentro del trasero de Nazario, que da un respingo de placer. Al tiempo que se lo mira con cara de complicidad. Y con su callosa mano, se coge el grueso pene ya flácido y mea encima de Nazario, que se vuelve loco refregándose por el pecho el caliente líquido amarillo que sale a presión de ésa polla que tanto placer le da.

¡Nazario!...¡Nazario!... Carlota, su mujer, intenta despertarlo, pero duerme profundamente con cara de felicidad. Le tira gotas de agua en la cara, para ver si reacciona. Una sonrisa se dibuja en sus labios...  -¿Qué estarás soñando, Nazario?... vamos despierta, que  tenemos que ir a comer a casa de mis padres... - Carlota está eufórica, porque hoy estrena una bonita combinación de blonda rosa y sabe que su padre, le romperá las braguitas nuevas, para follársela salvajemente con su larga y gruesa polla en el trastero.

Jaume Serra i Viaplana.

Fotografía : Andrés Mauri.
www.queerdarkphoto.blogspot.com
Modelo: Jaume Serra i Viaplana.

jueves, 28 de febrero de 2013

Virginidad perdida


Ya no hay rosas ni cipreses ni labios rojos a los que besar; ni auroras que con su inmenso rubí cintile en el cielo; ni crepúsculos de techos de amatista; ni penas ni alegrías... sólo hay el vacío. Sin ti, mi suerte y la del universo ya no me importan. Tu ida ha extinguido el brillo fatuo del alba, que llenaba de luces de colores mi vida... Mi corazón lacerado ya no quiere seguir latiendo. Quiero franquear el umbral de las tinieblas, entrar en la noche de los sepulcros... que mi alma se desprenda de mi cuerpo y se arroje tras el velo que flota entre el universo y el eterno... Tú eras mi todo.

La sedosa cabellera dorada de Eudald, revolotea  sobre su cara, movida por la brisa matinal que entreabre las flores silvestres, acariciando sus pétalos. En su bello rostro se han secado las fuentes del llanto. Su escultural cuerpo desnudo, se erije majestuosamente como un monumento a la belleza pura... a sus pies descalzos, las violetas despliegan su esplendido ropaje morado, cubriendo la pared rocosa del precipicio que se extiende delante de él.

El cuerpo de Eudald está ante el vacío, sereno, con la mirada perdida. Su mente está inmersa en el recuerdo de ese lejano día, en que embriagado de amor por Biel, su hermano mayor . Se entregó a él en cuerpo y alma, ofreciéndole su virginidad, una mañana que el sol había dispersado ya las estrellas de una noche romántica. Y entre sábanas de raso celeste, Eudald bebió de la boca de su hermano el néctar del amor y se entregó al placer...

Biel, ardiendo de pasión por Eudald, besó lentamente su virginal cuerpo rasurado, hasta llegar a su ano glotón, que lo lamió con frenesí. Haciendo que Eudald no dejara de gemir ni un solo instante... Cuando estuvo bien lubricado por su saliva. Biel introdujo con sumo cuidado todo su endurecido miembro viril, llegando hasta las mismísimas entrañas de Eudald... Los dos se entregaron a ese placer arcano que te lleva al Edén, cuando se está ungido por el aroma del amor y el deseo. Biel cabalgó dentro de su hermano, con una pasión indomable. Un deseo feroz devoraba sus cuerpos, sin dar más tregua a sus pasiones, Biel en una espasmotica envestida, dejó todo su diabólico brebaje dentro de Eudald quedando este hechizado para siempre.

Eudald sabe que no quiere vivir fuera de la prisión de los deseos de Biel, a los que durante años ha estado completamente sumiso, pero ahora... Biel le ha enviado un mensaje en el que le dice que lo deja por Marc, su nuevo amor y padre de ambos. Eudald sabe que no puede cambiar el universo, por eso quiere unirse a él... Con la mirada perdida en el infinito, grita al vacío el nombre de su amado, que vuelve en un eco lastimero... Biel... Biel... Biel...

Eudald se ha excitado tanto, recordando cómo lo poseyó Biel el día que perdió su virginidad y todos los días y noches que les han sucedido en éstos años en los que su hermano ha sido el copero que le ha ofrecido el brebaje del amor y el sexo del que ha bebido con verdadera ansia, hasta la última gota... Sin darse apenas cuenta, ha empezado a masturbarse regocijándose en ése recuerdo... De pronto, siente unos espasmos en su cuerpo y un chorro de semen sale con fuerza de su largo y grueso pene. En ése instante, Eudald se entrega a los brazos del eco, que desgrana en el aire de cristal el nombre de Biel... El libro del destino queda cerrado.

Su alma cabalga ya desnuda por el limbo sideral.

Jaume Serra i Viaplana.

Fotógrafía: Andrés Mauriwww.queerdarkphoto.blogspot.com
Modelo: Jaume Serra i Viaplana.

domingo, 10 de febrero de 2013

Follada de gladiador


El alba vuelca sus rosas en la copa del cielo, inundando de rubís la alameda que rodea la imperial Roma. Las respiraciones fuertes y entrecortadas de Cornelius el africano y Espartacus, se diluyen en la brisa juguetona que hace danzar alegremente las hojas caídas de los álamos, alrededor de los dos gladiadores que yacen sobre la húmeda hierba completamente agotados... En sus musculosos cuerpos atléticos empapados de sudor, se clavan las tiras de cuero que llevan en los tobillos, muñecas y rodillas, como gladiadores hoplomacus que son. El gran escudo y casco con visera y cimeras, los han tenido que abandonar por el camino para correr más ágiles y no ser alcanzados por la guardia pretoriana de Julio César.

Esa noche que muere lángidamente, como todas las noches antes del combate, les daban fiestas. Ya que  podía ser la última  noche de sus vidas y les agasajados con orgías y toda clase de placeres. Los gladiadores eran los más deseados por ser hombres grandes y vigorosos... Esa velada, Julio César se encaprichó de Espartacus, pero este lo rechazó y decidió huir con su amante Cornelius. Julio César enfurecido por tal desprecio decidió ejecutarlo como ya hizo con el jefe galo Vercingétorix, uno de sus grandes amores, al que después de darle muerte, ordenó cortar su larga cabellera rubia para confeccionar una peluca que cubriera su calvicie. Lejos quedan los tiempos de aquella Roma libre de prejuicios hacia las relaciones homosexuales siendo de considerable aceptación entre emperadores, ya nadie recuerda al joven Julio César, alto, esbelto, de una belleza casi femenina y ojos negros que enamoraron al rey de Bitinia para convertirlo en su amante...

Bajo los destellos plateados del último lucero que aún rasga la bóveda celeste, Cornelius mira con dulzura los amorosos ojos verdes de Espartacus que destilan pasión. No puede evitar sentir en su estómago como un reboloteo de mariposas. Los dos saben que están sintiendo lo mismo... Una sonrisa de complicidad se les escapa de sus carnosos labios al tiempo que Cornelius pega su frente contra la de Espartacus y cierra los ojos... Con la melodía de fondo del latir acelerado de sus corazones excitados, Cornelius abraza a Espartacus estrechando su cuerpo contra su pecho desnudo... acaricia con ternura su nariz recta... sus labios carnosos y perfilados y le aparta el largo mechón de cabello azabache que le cae sensualmente sobre la mejilla. Cautivo por completo por esas facciones seductoramente inocentes, se acerca a su boca, deseándola como jamás ha deseado algo y lo besa con pasión obligándole a abrir la boca con la lengua mientras siente como su verga se endurece presionando suavemente el cuerpo de Espartacus... sus cuerpos se tensan...

Cornelius libera su excitado falo cautivo en su indumentaria de gladiador y con un brusco movimiento, arranca el cinctus de Espartacus dejando al descubierto una inmensa polla erecta y enrojecida... En sus cuerpos desnudos, marcados por las cicatrices en decenas de luchas contra los mejores gladiadores del imperio, reverbera la luz rosada del incipiente día que va naciendo tímidamente... Cornelius enredado entre las piernas de Espartacus desliza su lengua lentamente por su cuello, por su pecho, hasta llegar a sus amarronados pezones, que besa y mordisquea, mientras nota como se endurecen al apretarlos con los dientes... Espartacus siente una agradable sensación que le baja hasta la ingle, haciéndole arquear el cuerpo y empieza a gemir, excitado como nunca. Cornelius, llevado por el frenesí, ya sólo piensa en poseerlo hasta dejarle sin sentido. Y sin más, le introduce todo su largo y endurecido falo lubricado en las calientes posaderas de Espartacus, envestiéndolo cada vez más deprisa, arqueando su espalda para llegar a sus más profundas entrañas e inundar de un placer enloquecedor todo su cuerpo. Para Espartacus, la sensación de ser poseído por Cornelius, siempre era una experiéncia mística que lo llevaba al éxtasis... De pronto, Cornelius da una salvaje gran envestida y con furia desatada, empieza a bombear todo el semen de los dioses dentro de Espartacus...

Cornelius permanece abrazado a Espartacus con su polla aún endurecida dentro de él. Su cálida respiración acaricia la suave piel de la espalda de Espartacus... De pronto, un golpe seco de espada, decapita a Cornelius y al momento, otra espada  hace rodar la cabeza de Espartacus. La guardia pretoriana de Julio César ha cumplido silenciosamente las ordenes, después de seguir a sus presas toda la noche bajo los pétalos de oro que dejaban caer las estrellas, han cortado las cabezas de los dos gladiadores para llevarlas a Julio César.

La roja sangre de Cornelius y Espartacus, se mezcla diluyéndose entre la hierba de la alameda.

Jaume Serra i Viaplana

Fotografía: Andrés Mauri www.queerdarkphoto.blogspot.com
Modelo: Jaume Serra i Viaplana.

lunes, 14 de enero de 2013

Orgullo Gay


¡Levántate! rompe las cadenas de tu mente. Enarbola la bandera de la libertad y empieza a caminar. La senda será tortuosa, tus pies se llagarán, sangrarán...  ¡No te preocupes! ésa sangre será el arma que derribará la dictadura heterosexual, que castra tus sueños y lastra tu vida.

Lucha a pecho descubierto, con orgullo. No te avergüences de ti, de tu cuerpo, de tu sexualidad... No dejes que nadie decida por ti, cómo tienes que vivir tu única vida. Vívela con naturalidad, no permitas que te roben tus días. Porque una vez exhumado tu tiempo, ya no hay nada... no olvides que tú y tus anhelos, valéis tanto como los de cualquier otro.

Tu deber es intentar ser feliz...  ¡LUCHA POR ELLO!... Que este año sea el de la conquista de la igualdad de derechos para las comunidades gays de todos los países.

Jaume Serra i Viaplana

Fotografía: Andrés Mauri
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jueves, 27 de diciembre de 2012

"Orgía de invertidos"


La noche es gélida, sin estrellas, un frío intenso va calando en los huesos de Joan que deambula por las calles del barrio chino de Barcelona sin rumbo fijo buscando algún sitio para cobijarse y entrar en calor. A pesar de la crudeza invernal de ése enero de 1940 tan sólo puede abrigarse con una vieja americana de verano teñida de oscuro, desde que acabó la guerra, cada vez le es más duro sobrevivir en la nueva España franquista donde nadie le quiere dar trabajo por haber sido miliciano republicano.

Al pasar por la calle Robadors reconoce la tenue luz cromática que sale de una bombilla de 25w. desnuda sobre una vieja puerta de madera apolillada. Es el club ARMY, un club clandestino, aunque tolerado, clasificado como un local donde se reúnen los "invertidos" para hacer sus "abominables aberraciones sexuales"... con los nudillos de la mano enrojecidos por el frío, da tres golpes en la puerta y ésta se abre tímidamente. Joan, mira discretamente a las putas que hacen la calle, y entra.

Una nube de humo invade el local, mezclándose con la voz de Carmelita Aulart que se difumina a través del viejo gramófono : - Cocaína en flor... el perfume serio... en las lindes del amor... es perfume que fascina... cocaína en flor... -. El local está  lleno de almas nocturnas que buscan compañía, a su lado dos hombres rudos de barbas cerradas y que desprenden un fuerte olor a aguardiente besan con pasión a unos jóvenes mancebos de cabellos dorados y piel cetrina... Joan, pide un coñac y se coloca a un lado de la barra, esperando que alguien se lo pague. El brillo de sus ojos azules como aguamarinas, hacen que al momento empiecen a cortejarlo varios hombres. De entre ellos, se abre paso con autoridad un cuarentón de largos bigotes que con rudas maneras, aparta a la gente para llegar hasta Joan : - ¿No eres muy joven para el coñac? -  Nicolás, es capitán del glorioso ejercito golpista, que ha ganado la guerra civil. - Capitán, soy lo suficiente mayor, como para castigarle con mi porra... - . La mirada lujuriosa de Joan, se clava en los ojos morunos del capitán, destilando una expresión desafiante. Sin mediar palabra, el capitán lo coge de la mano y, después de dejar una moneda en la barra para pagar el coñac de Joan se dirigen con paso firme hacia el sótano.

La parpadeante luz de las velas repartidas por el suelo, dejan en la semioscuridad a hombres fuertes, con barbas de varios días. Buscando frenéticamente la esencia del placer sexual, a través de sus instintos más primarios. La sumisión de un macho hacia otro. Es una lucha de sementales en celo, excitados por el olor del miedo que desprende su sudor. Joan y el capitán, sortean a un grupo de hombres desnudos que se masturban ante un guapo joven, hijo de un marqués, esposado a dos viejas maderas en forma de X mientras un musculoso campesino con varias heridas de guerra en el cuerpo, le azota el trasero con un látigo de cuero negro... Cuando llegan a un rincón más oscuro, el capitán desnuda lentamente a Joan y con un suave empujon lo hace caer de espaldas sobre el lecho de un catre de muelles chiriantes. El capitán, que está tremendamente excitado, se arrodilla entre la piernas entreabiertas de Joan y agarrandole con firmeza un tobillo empieza a lamer con destreza su hermoso pie de dedos vigorosos...

El capitán, chupa con lujurioso deseo cada uno de los dedos del pie de Joan, que gime de placer cuando la húmeda lengua del capitán se desliza por la planta de su pie, haciendole cosquillas con el mostacho... lame el tobillo... sigue por la pantorrilla... besa cada milímetro la aterciopelada piel de Joan, que  excitado como nunca empieza a masturbar su gruesa polla. La lengua del capitán  llega a la parte inferior del muslo, mordisqueando la suave piel, hasta la imponente visión de la polla erecta de Joan. El capitán, con los labios llenos de saliva, abre viciosamente la boca y engulle con ansia toda la larga y dura polla, para mamarla con verdadero delirio... Joan, que no ha dejado de gemir ni un instante, arquea su cuerpo al notar cómo su pene empieza a bombear leche caliente y espesa dentro de la boca del capitán que se la va tragando con inmensa glotonería... El cuerpo de Joan, se convulsiona cuando el capitán lame con lujuria su capullo para  beber hasta la última gota de su semen... Su negro mostacho está salpicado de gotas blancas.

Cocaína en flor... es perfume serio... en los lindes del amor... es perfume que fascina... cocaína en flor... cocaína en flor...

Jaume Serra i Viaplana

Fotografía : Andrés Mauri
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Modelo: Jaume Serra i Viaplana.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Fóllame siempre... siempre...


Como fuego de verbena brillan las luces doradas en el anochecer. Esta noche, Natham ha cojido el peluche que le regaló Efraïm para dormir pero aún así, sus ojos almendrados se niegan a cerrarse y se mantienen perversamente brillantes con la mirada fijada en la fotografía de Efraïm, su marido. Una bonita foto hiperrealista realizada  por el prestigioso fotógrafo barcelones, Andrés Mauri. Transformando a ése chico alto, musculoso, de sensuales labios y de un atractivo irresistible, con un cuerpo alucinantemente bello, en un guapo galán de cine años cincuenta, gracias a ese blanco y negro que domina tan bien y que convirtió los ojos verde esmeralda de Efraïm, en una ardiente mirada de ojos grises, que siempre han tenido hipnotizados a Natham. Cautivo de ellos, se acurruca entre las sábanas de raso negras, que parecen jugar con los cabellos cobrizos que pueblan su nuca.

Natham quiere evadirse de su realidad y entra en su onírico mundo irreal. Muerto de amor, con el corazón hecho jirones no puede dejar de pensar en aquel maldito momento en que su marido, harto de que no comparta sus cosas con él, y después de algunas mentiras. Pronunció las más ominosas palabras que Natham jamás hubiese querido escuchar : - Natham, no puedo estar con alguien que no sabe compartir, me haces desconfiar... a veces llego a sentirme como si fuese para ti sólo un consolador con piernas y brazos... te quiero mucho, pero se acabo... te dejo Natham. -

Al recordarlo, esboza una sonrisa impregnada de tristeza y sus ojos empiezan a llenarse de lágrimas. Desde que conoció a Efraïm, ha vivido para él y por él. Se ha llenado la vida de él... se ha moldeado a sus manías... No en vano, su marido ha sido el único capaz de llevarlo cada noche a la Arcadia feliz, a través de sus interminables besos que se transforman en notas enamoradas con esa boca perturbadora, que le hace sentir todo un abanico de adicciones prohibidas.

La exhumación del poco tiempo transcurrido desde la partida de Efraïm, sólo hace que acrecentar el anhelo por el reencuentro. Natham adora el amor que siente por su marido y puede llegar a llorar de felicidad, al contemplarlo desnudándose ante él. Es esclavo de su belleza... de sus largos y sedosos dedos, ésos dedos que se deslizan cada día por su cuerpo, haciendo arder la piel por donde pasan... La sangre le quema las venas, al recordar cómo Efraïm le hundía su largo y duro pene en su culo, siempre sediento de sexo. Para cabalgarlo como un poseso, en sus largas noches de lujuria desenfrenada en las que no podía dejar de jadear involuntariamente, mientras el semen de Efraïm le inundaba sus entrañas.

El corazón de Natham se dispara y siente mariposas en el estómago... sin dejar de mirar la foto en blanco y negro de su marido. Aprieta el peluche fuertemente entre las sábanas de raso, para cogerse con fuerza su pene, que está tremendamente endurecido y lubricado. Empieza a masturbarse lentamente, susurando al aire: -Fóllame Efraïm... fóllame siempre... siempre... -

En su ensoñación erótica, sin dejar de mirar la fotografía de Efraïm, con un brillo perverso en sus ojos. Se recrea recordando el placer que sentía cuando la aspereza de las mandíbulas con barba de varios días de Efraïm se deslizaban por su cuerpo para lamer cada milímetro de su piel... Al poco tiempo, un escalofrío le nace en la planta de los pies, subiendo hasta el estómago, y allí se pone a jugar. Luego retoma el camino hacia la cabeza... y de pronto, entre silenciosos gemidos, una cascada de un blanquecino líquido caliente sale de su enrojecido y excitado pene para dejar nevadas las negras sábanas de raso.

Sus ojos siguen derramando lágrimas quedamente... Aún no sabe porque le cuesta tanto compartir... Ser tan individualista... pero sí que sabe que en el cielo del resto de sus días, las nubes ya no tendrán forma de corazón... el Grial se ha ocultado detrás de negras nubes.

Jaume Serra i Viaplana.

Fotografía : Andrés Mauri
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Modelo: Jaume Serra i Viaplana.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Polla Sabrosa




Jim ha preparado la mesa con un gusto exquisito, mimando en ella hasta el último detalle... mantelería de hilo blanco con rosas rojas bordadas, vajilla de fina porcelana blanca ribeteada con oro viejo, cubertería de plata... Y en el centro un jarrón de cristal tallado, con tres lirios blancos dentro...

Ring... riing... el timbre suena en su recibidor y Jim se apresura a abrir, pero antes se da un último retoque delante del espejo... - !Buenas noches guapetón! - . Lluc le saluda eufórico, está radiante de felicidad al volver a quedar por segunda vez con Jim.  En su mente aún está muy fresco el recuerdo del día que un azar afortunado hizo que se conocieran. Ése día Jim le regaló un pedazo de cielo, devorando intensamente su cuerpo entre unos matorrales en una desierta plazoleta, haciendolo gozar como nunca nadie se lo había hecho.

Jim coge con ansia  a Lluc y lo desliza hacia dentro del recibidor abrazándolo con fuerza, a la vez que con el talón del zapato, cierra la puerta de golpe dando un portazo...  Jim  sin mediar palabra empieza a comerle la boca. Lluc casi no puede respirar, pero se excita al momento al notar ésa  húmeda lengua que con autoridad saborea su paladar... Entrelazados, bebiendo con frenesí de sus labios un deseo sexual irrefrenable llegan al comedor después de chocar varias veces con las paredes del pasillo. Lluc se queda sorprendido cuando ve que en la mesa sólo hay platos para uno - ¿Es que vamos a comer en el mismo plato? - Jim se lo mira con una sonrisa socarrona, y con voz lasciva le dice : - Cariño, tú serás mi cena... - . Lentamente empieza a desabrochar la camisa de Lluc. - ¿Pero Jim, no cenamos?... - después cariño... después... empecemos por los postres... -. Lluc desea con todas sus fuerzas no ser para Jim sólo una aventura, por eso, intenta que esa cita de hoy no se convierta sólo en un polvo. Pero ante la insistencia de Jim y lo cachondo que lo ha puesto con el magreo en el pasillo, se deja llevar hasta el sofá. Sus ropas quedan esparcidas por el suelo. Sus cuerpos desnudos se revuelcan apasionadamente en el mullido sofá de terciopelo negro, con tanta excitación, que sus endurecidos penes se lubrican generosamente por la fricción entre ellos... Jim coge con fuerza los brazos de Lluc, y se los pone detrás de la nuca, atando sus muñecas con un cinturón de albornoz que tiene preparado en un lado del sofá... - !No Jim!... atado no... que me da mucha cosa... - ahora eres todo mío... - Jim le dedica una sonrisa viciosa a Lluc, a la par que cubre su cara con un pañuelo de gasa blanca. Lluc intenta zafarse de él, pero el fornido cuerpo de Jim se lo impide... - no... no Jim... no me va este rollo... - Lluc está entre asustado y excitado a la vez, en el fondo no deja de producirle bastante morbo... - Venga cariño, voy a follarte éste culito tan provocador... !Mira cómo está mi rabo!... - . Jim está muy caliente, con brusquedad le separa las piernas y después de ponerse lubricante en su rojo capullo, hunde toda su polla en el agujero del macizo culo de Lluc que da un grito de dolor, aunque poco a poco va notando un gran placer a las envestidas del rabo de Jim, haciéndole gemir de gusto. Jim va llegando al clímax, su cuerpo se contrae por momentos. Siente un inmenso goce ver a Lluc jadear sin cesar debajo de ésa gasa que se mueve con el aliento nervioso que sale de su boca... Jim siente todo un carrusel de sensaciones y nota que está a punto de correrse. En ése momento desliza los dedos por el pañuelo que cubre la cara de Lluc y lentamente lo enrolla alrededor del cuello de Lluc. Momento en que Jim lo mira finamente y como una majestad satánica, eyacula dentro de él gritando de placer.

Tras secarse las gotas de sudor, Jim coge una figurita del Sagrado Corazón de Jesús que tiene en la estantería del comedor y la introduce en el ano de Lluc, lo que le produce un desgarro, aunque a él ya no le puede doler. Luego coge de la cocina un largo y afilado cuchillo y lo desliza por la piel de Lluc, rezando para tener fuerza para hundirlo en ése bello cuerpo. Y al llegar a su grueso pene, lo corta de cuajo, recogiendo en una copa la sangre que le brota. Después lo pone en una bandeja y la mete en el horno. Mientras él se enfunda en un traje de corte francés y una corbata de Armani... Saca la bandeja del horno, sirve la polla de Lluc en el lujoso plato de porcelana acompañada de una guarnición de setas selectas y delicadamente con el cuchillo y tenedor, empieza a cortar a trozitos la bonita polla de Lluc, comiéndola ceremoniosamente, dando sorbos de la caliente sangre en la copa de cristal de Bohemia...

Jaume Serra Viaplana

Fotografía : Andrés Mauri www.queerdarkphoto.blogspot.com
Modelo: Jaume Serra Viaplana.

Semen de Ébano y Bourbon

El jazz en Nueva Orleans es como una religión, es un estado de la persona. Un calor húmedo invade la calle Bourbon, en la que más t...

Lo más caliente...