lunes, 10 de octubre de 2016

Playa y Pollas Calientes


Albert abre los ojos, se revuelve perezosamente por la cama y, dando un brinco, salta de ella para ir directamente a la ventana. Ha amanecido, es uno de esos días soleados de invierno. Hoy siente que su cuerpo tiene una temperatura más caliente de lo normal y, decide dar un paseo por la playa... Ante él está el mar con su paleta de colores azules: cielo, cobalto... bañando la amarillenta arena de la playa. El cielo perfectamente calmado de nubes en el horizonte, parece talmente una tarjeta postal para turistas... Albert se desnuda pausadamente y se deja acariciar por las suaves olas de frescor azulado de la Costa Brava catalana... Se relaja y, entra es un estado casi de ensoñación. Roto sólo al sentirse observado. Por lo que sale del agua al momento.
Sabedor que alguien lo está mirando, se sienta en la arena. Su narcisismo galopante hace que ha pesar de tener frío, se quede desnudo acariciándose lentamente su largo y sedoso falo. Al poco, sale un chico de detrás de las rocas y se acerca despacio a él. Su carácter retraído hace que salude con un cierto tartamudeo...- !Hola¡... ¿Está fría el agua?... -.- Bastante, pero al sol se está bien - . Le contesta Albert indicando con la mano que se siente a su lado. 
El chico se despoja de su ropa con cierto nerviosismo... Albert queda fascinado por ese cuerpo de metro noventa, musculado y fuerte. Que sonríe tímidamente al sentarse a su lado... El chico tiene los ojos más azules que a visto en su vida, y queda embrujado por su belleza... Albert le devuelve la sonrisa, una sonrisa de viciosa complicidad, que tan buen resultado le da para ligar. No en vano sabe exhibir muy bien sus armas sensuales.
Albert acaricia suavemente el brazo musculado del chico... los pectorales perfectamente marcados, coronados por unos erectos pezones aterciopelados... con una mirada de deseo, se acerca a sus labios para fundirse en un largo y apasionado beso... la lengua experta de Albert busca la del chico para jugar con ella, saltando de una boca a la otra... la saliva sale por la comisura de sus labios... Entre zalamerías y caricias se acuestan en la arena. 
Sus cuerpos entrelazados están embadurnados de arena... Los dos tienen una fuerte erección, sus pollas están duras cómo piedras presionando una contra otra... el chico está nervioso, lleva un ritmo acelerado, y Albert intenta calmarlo. Intuye que es su primera vez, y a él, el sexo le gusta cocinarlo a fuego lento... - Tranquilo chaval... -. A pesar del orgullo que le da su escultural cuerpo, ha quedado tan embrujado por esa belleza masculina que tiene entre sus brazos que solo desea disfrutar largamente de los súbitos placeres de la carne con ése guapo chico.
Los ojos de Albert se clavan es ese culo de formas perfectas del chico. Está excitado en sobremanera, con la polla bien hinchada. Quiere penetrar ese trasero virgen del veinteañero pero se contiene. Y limpiando de la arena la larga y caliente polla del muchacho, que a pesar de su juventud huele profundamente a sexo, se la traga pausadamente en su golosa boca, saboreándola poco a poco... Albert sabe mamar pollas como nadie, y se recrea en ello, pero tiene que controlar que el chico no se corra pronto... - Cierra los ojos y disfruta... - El chico apenas puede aguantar de gusto... - ! Es que me correré... ¡ -  Después, maricón... tienes mucho cuerpo para devorar, y yo mucha hambre... Disfruta... Al fondo, detrás de las rocas, se oye unos gemidos ahogados. Un fornido hombre con un prominente culo cubierto de vello, penetra frenéticamente a otro que masturba su polla con delirio mientras es penetrado...


Jaume Serra i Viaplana
Fotografía : Andrés Mauri
Modelo : Jaume Serra

viernes, 16 de septiembre de 2016

Pasivo deslechador




 

Culito rico y sabrosón...


Domenico mira con lujuria ese cuerpo tan apetecible, por el que siente una irresistible atracción erótica y, acaricia la tersa y bronceada espalda de Sébastien, su pasivo, que está echado sumisamente boca abajo en la cama... Las yemas de sus dedos lubricados con aceite con aroma a fresas, se deslizan por la espalda atraídos cómo un imán hacia la hendidura que separa sus nalgas. Sébastien vibra... su cuerpo se electrifica. Los dedos se hunden en el caliente ojete. Primero uno, luego dos... Sébastien gime de placer... los dedos de Domenico se mueven dentro de su recto con total autoridad... el dedo choca con un pegote duro de mierda y, lo rodea para seguir acariciando las mucosas en su pausada prospección anal.
Sébastien goza y gime de gusto retorciéndose viciosamente sobre la cama. Su espalda empieza a motearse de gotas de sudor, que Domenico lame con la punta de la lengua. Juguetea en su espalda hasta llegar otra vez a ese cálido agujero de su ano, que lo vuelve loco... Excitado, y ya tremendamente empalmado, Domenico olisquea ese trasero del que sale un intenso olor a culo y, empieza a comerlo cómo si fuese una deliciosa golosina... Ante ese culo de curvas perfectas, Domenico entra en éxtasis al lamer glotonamente las calientes y enrojecidas paredes del ano, en las que nota un cierto gusto amargo, y eso le provoca que su excitación aumente... nervioso, muerde el trasero en pompa y le separa más las nalgas para que su lengua llegue aún más al fondo... Las lamidas de Domenico al ojete de Sébastien, son con tanta pasión y deseo, que éste también empalma, ostentando una majestuosa erección. Sébastien cierra los ojos y, deja que Domenico, que tiene la cara enterrada es su culo, pinchándole con esa barba de dos semanas perfectamente dibujada, siga haciendo lo que quiera en el vicioso agujero de su culo, siempre ansioso de placer.
Los avellanados ojos color miel de Domenico lanzan una mirada a Sébastien cargada de sensualidad y complicidad. Éste curva su cuerpo cómo un trapecista para chupar golosamente la gruesa polla de Domenico, que rezuma un sabroso gusto a semen para que se mantenga dura y empalmada, y así le pueda dar bien por el culo, cómo a él le gusta. Nada le da más placer que deslechar a su macho...
Al poco, Domenico saca su polla de la húmeda boca de Sébastien. Lo recuesta encima de la cama y le abre bien sus largas y rasuradas piernas de canela, después lubrica generosamente el enrojecido agujero de su ano y, hunde la gruesa y dura polla hasta chocar con los huevos. En ese momento, Domenico empieza pausadamente a follárselo, aumentando progresivamente el ritmo de las envestidas... Sébastien, que siempre gime cuando se lo follan. Empieza a jadear casi al mismo ritmo de las envestidas de Domenico, que cada vez son más bruscas. Sébastien está exhausto por esa enculada de su macho, que lo está dejando casi sin aliento con el culo adolorido e irritado. Empieza a cascársela... Domenico, que está cachondo más no poder aúlla cómo un semental en celo y, en una última envestida violenta, se corre en el culo de Sébastien, que llena de viscoso semen... Sébastien cuando nota cómo los chorros de semen de su macho entran a presión en sus entrañas, deslechándose dentro de él cómo un poseso en pleno éxtasis por el cúmulo de sensaciones que le ha hecho vivir ese hombre de exuberante belleza. Su polla explota de placer, derramando el espeso semen sobre su terso estómago, que queda lleno de medallones de blanco esperma...
 
Jaume Serra Viaplana.
 
Fotografía : Andrés Mauri.
www.queerdarkphoto.blogspot.com
Modelo : Jaume Serra.

 

lunes, 29 de agosto de 2016

Puto Cachondo


 Puto Cachondo

Nathan está tendido sobre unos billetes en el caro sofá de piel de su casa masturbándose. Se recrea lentamente en el placer de acariciar suavemente con los largos dedos de su mano, la gruesa y hermosa polla oscura que le nace entre su frondosa mata de pelo castaño, flanqueada por unos muslos fuertes de suave piel bronceada. Verdi suena a todo volumen en los altavoces de su comedor, ya en penumbra.

Nathan se siente excitado. Siempre le ha puesto cachondo que esos ricos le den un fajo de billetes por follar con él. Tiene claro que a todo el mundo le pagan por su trabajo. Así funciona la economía mundial. Con lo cual, él como buen actor sexual, se convierte en el Apolo privado que el cliente quiere. Y siempre, después del servicio siempre se ducha para quitarse cualquier resquicio de ellos y, como un ritual, se masturba encima de los billetes que le han dado. Sin duda en ello hay algo de venganza de clase... En estos momentos está ya tan empalmado que su polla rezuma virilidad por todos sus poros... con la otra mano se acaricia el pecho desnudo sintiendo el tacto de sus tetillas... sus jadeos ahogados por Verdi, son cada vez más profundos y continuos...

Aunque para él el cliente es sólo un cajero automático. Sin darse cuenta, se le forma una sonrisa en la comisura de sus labios al pensar en el hombre de piel velluda con aroma masculino y pelo oscuro con vetas plateadas, que acababa de irse.... No era una belleza cómo él, pero su sonrisa tierna e ingenua, y sus rasgos interesantes, le daban un aspecto de seductor nato. Por primera Nathan ha buscado la boca de un cliente para besar sus labios con pasión real. Este, sin proponérselo ha conseguido que Nathan transforme su sexo automático, aunque profundamente profesional. En algo natural y ardiente, haciendo que gocen de verdad los dos... Nathan se excita con la imagen de ese hombre, su mano empieza a masturbar su polla a un ritmo más acelerado... su capullo circuncidado se lubrica de líquido seminal...

Por extraordinario que a él le parezca, hoy no ha tenido la necesidad de ducharse después de irse el cliente. En sus fosas nasales y en su cuerpo, aún tiene impregnado el olor a macho de su cliente. Pero aún le produce mucha más excitación, recordar como ese hombre de mediana edad y complexión fuerte. Le ha echo tocar el cielo por primera vez en su vida. Y eso lo ha trastornado mucho.

Sin el darse cuenta, el cliente ha pasado a ser toda una arma de placer para él. Nathan ha perdido el control de la situación y se ha dejado hacer... En un momento dado, el cliente lo ha tendido boca abajo con mucha ternura y, ha empezado a lamer lujuriosamente su espalda hasta llegar al orifício de su fuerte y duro culo, que ha humedecido pausadamente con la lengua cómo si lo esculpiera... Luego ha hundido con delicadeza su duro miembro viril en el lubricado ano. En ése momento es cuando Nathan ha perdido la poca voluntad que le quedaba y, sumisamente se ha dejado cavalgar por unos interminables embestidas de su macho, que al final, abrazado estrechamente a Nathan, lo ha fecundado derramando un gran chorro de denso semen masculino, en sus entrañas... Nathan se ha sentido cómo si lo desvirgaran por primera vez.

Nathan se acaricia el terso vientre, y piensa que le encantaría que ese hombre de ojos de un negro profundo, lo hubiese preñado. Y empieza a masturbarse frenéticamente pensando en todo lo que le ha hecho y lo que ha sentido. Hasta que en medio de intensos jadeos. Su gran polla se corre espectacularmente salpicando la tersa y suave piel de su torso desnudo de caliente leche blanca...

La luz de luna que entra por la cristalera hace brillar su piel.

Jaume Serra i Viaplana

Fotografía : Andrés Mauri
Modelo      : Jaume Serra

miércoles, 20 de julio de 2016

Duro De Mamar





 

Herbert lleva horas corriendo por la montaña huyendo de un soldado enemigo que le pisa los talones. Agotado, se deja caer de rodillas al suelo para descansar unos instantes. A los pocos minutos, siente el frío del cañón de una metralleta en la sien, el miedo paraliza su cuerpo, sabe que es el final. Una furtiva lágrima traiciona su orgullo militar. Suena un disparo - PAMM -... Silencio...

Incrédulo, Herbert abre los ojos, a su alrededor no hay sangre, ni sus sesos han saltado por los aires... Ante él está el soldado enemigo. Alto, profundamente moreno, con la camisa mojada por el sudor medio desabrochada que revela una musculatura prominente que resalta por el espeso vello azabache que la cubre... Ante la sorpresa de Herbert, el soldado deja escapar de sus labios una leve sonrisa lasciva. A la vez que sin dejar de encañonarlo, se frota su entrepierna. Están perdidos en una montaña donde la tarde pone fin puntualmente. Unas nubes de algodón púrpura, cubren el cielo con un tono rosado violáceo... El soldado extranjero se desabrocha lentamente los botones de la bragueta de su pantalón militar y aflora su masculinidad salvaje... Las miradas furiosas de los dos soldados ultrapasan el deseo erótico, y descienden al abismo de sus instintos... La polla de Herbert reacciona con una fuerte erección. Son dos hombres con sexo de acero.

El soldado enemigo acerca su gruesa verga a la cara de Herbert que permanece de rodillas ante él. El deseo humedece sus ojos de incierto color, entre miel y castaño. Unas gotas de sudor confieren un brillo especial a la belleza de su rostro. Inspira profundamente para llenarse del olor a orina y polla que desprende el gran miembro viril de ése semental de mirada malévola, de su bárbaro rival hostíl. Y con completa sumisión, abre la boca y empieza a tragarla glotonamente cómo puede... Dentro de esa boca húmeda y caliente, la polla del rudo soldado adquiere un volumen y dureza aún mayor, llenándole la boca... Herbert chupa con verdadera ansia el miembro del soldado, que no deja de jadear de placer, por el volcán de sensaciones que le hace sentir Herbert, lamiendo viciosamente la comisura de su enrojecido glande, succionándoselo con los ojos cerrados, para saborear más el líquido seminal que sale de él cómo el maná ... Los cuerpos de los dos militares están enganchados en plena vorágine de placeres, por un tiempo que parece infinito. De pronto, las piernas del militar empiezan a temblar... con su manaza callosa aprieta la nuca de Herbert contra su sexo y hunde sin contemplaciones su pollón hasta el fondo de la garganta de éste, que chupa abnegadamente. El militar siente que un espasmo recorre su cuerpo y, mugiendo cómo un toro de lidia, descarga su furia sexual en una tormenta de semen que llena la garganta de Herbert. Éste abre los ojos de golpe, e intenta tragar frenéticamente los chorros de leche, a la vez que saca ésa gran polla de su boca para no ahogarse.

El soldado extranjero se lo mira complacido, sonríe y, cómo si contara con la complicidad y anuencia del cielo, dispara... Herbert ni tan siquiera tiene tiempo de sentir terror. Se orina... unos segundos y, cae desplomado al suelo... satisfecho, el soldado se sacude los hilitos de semen que cuelgan de su polla, encima del cuerpo de Herbert. Guarda su miembro aún endurecido dentro del calzoncillo blanco y, se abrocha lentamente la bragueta. Una bala pasa a centímetros de su cabeza chamuscándole el pelo. Empieza a correr...

El contingente de marines que ha desembarcado en la playa está subiendo la montaña... Al llegar junto al cuerpo de Herbert, el sargento lo mira morbosamente, se acaricia discretamente su entrepierna y, con autoridad ordena a los soldados de su unidad de combate que persigan al asesino. Él se queda junto al cuerpo... nota una erección... Un soldado rezagado se gira y sonríe con una complicidad maliciosa... La agonía de los últimos rayos de luz cubre la montaña de eróticas sombras en pleno aquelarre...

Jaume Serra i Viaplana.
 

Fotografía : Andrés Mauri
www.queerdarkphoto.blogspot.com

Modelo : Jaume Serra


lunes, 4 de julio de 2016

Culo Goloso


Efraïm se contornea con lascivia sobre el frío espejo, refregando en él su abultado paquete... de cuerpo hercúleo, hermoso y rubio cómo la cerveza. Efraïm podría ser un joven de Caravaggio, un exceso de pesas de gimnasio ha cincelado los músculos de cada parte de su cuerpo. Es todo un titán, completamente depilado con un marcado canal que separa los dos fantásticos pectorales coronados por unos sobresalientes y aterciopelados pezones. Un slip blanco resalta su piel morena... Se busca continuamente a sí mismo en el reflejo del espejo. Es la única imagen que no le decepciona. Ya que tiene una gran necesidad de encontrar a algún cuerpo que haga empequeñecer a Apolo, para poder refregarse con él.

De pronto nota que su pecho es aplastado por un musculado pecho velludo de rizado pelo negro. Asustado, intenta apartarse del espejo, pero unos fuertes y musculados brazos le aprisionan contra su voluntad, y siente como una boca caliente mordisquea sus carnosos labios hasta dejarlos como brasas encendidas... Efraïm aturdido, contempla estupefacto el bello cuerpo del hombre del espejo... Varonil, de sienes plateadas y complexión fuerte, de facciones bien marcadas y angulosos y penetrantes ojos verdes de mirada augusta. Su físico embaucador de guerrero de la antigüedad podría haber servido de modelo de Rubens para su San Sebastián. Efraïm nota cómo de entre esas piernas musculadas del hombre del espejo, emerge un fantástico pene musculado como su cuerpo, de rosado y caliente prepucio. Que presiona su abultado paquete, del que ya sobresale también, su endurecida verga lubricada generosamente.


Sin más, el guapo hombre fornido lo lleva en volandas a través del espejo a una inmensa y lujosa estancia poliédrica de extraños espejos con relojes y artilugios estrafalarios, figuras exóticas... Con un gesto violento el hombre arranca de un tirón el slip blanco a Efraïm y sin mirarlo, con un cierto desdén se sienta en un gran trono dorado en el centro de la sala, mostrando con autoridad su gran falo completamente erecto y duro. El sensual y casi imperceptible aroma del hombre del espejo, excita en sobremanera a Efraïm y, como como un muchacho manso, se sienta encima de ése chamán del placer, que hunde con delicadeza lentamente su grueso y duro rabo en el ano de Efraïm... el ano se desgarra ligeramente y derrama su púrpura por la verga del macho que presiona con fuerza hacia las entrañas del placer... Efraïm grita de dolor, pero al poco empieza a gemir con delirio al quedar completamente ensartado por ése enorme pollón. Con mirada intempestiva mira de frente sin miedo a ése semental que lo ha destrozado. Aún es capaz de insinuar con un movimiento agresivo de sus húmedos y encendidos labios, el deseo de un apasionado beso. Antes de empezar a mover su cuerpo rítmicamente arriba y abajo, columpiándose en ésa barra de carne endurecida cómo una piedra y caliente. Masturbando así con su ano, el falo de ese hombre que se enseñorea de masculinidad... Todos los relojes de la sala hacen sonar horas diferentes creando una melodía de sonidos ensordecedora... gemidos…gritos, los unos agudos los otros cavernosos, brotan de las gargantas de Efraïm y el hombre del espejo, que follan salvajemente encima del trono dorado...

Efraïm mira los espejos en los que se ve reflejado él, pero montado encima de diferentes sementales, de su boca sale una expresión de furia que se transforma en una sonrisa perversamente obscena... Una nueva inundación de gemidos llena la estancia y, de pronto, Efraïm nota como chorros de semen caliente llenan sus entrañas... llega a un clímax tal, que él también se corre. Su leche cae cómo copos de nieve encima del musculado pecho velludo del hombre que lo tiene aún empalado con su rabo... La visión se le nubla y, se desmaya encima de ése pecho fornido salpicado de semen...

En el exterior las nubes han acelerado la prematura llegada de la noche...
 

Jaume Serra i Viaplana

Fotografía : Andrés Mauri
Modelo : Jaume Serra Viaplana

martes, 7 de junio de 2016

El lago de las pollas gigantes


Un guapo joven con el cuerpo atado con cuerdas completamente desnudo, yace sobre el suelo de cristal. La piel blanquecina de perfilado cuerpo fibrado está enrojecida y salpicada de oloroso y espeso semen de multitud de corridas.

Amanece, y los destellos dorados del sol se reflejan en el lago. Con el paso de las horas, sus aguas se convertirán en turquesas, esmeraldas... Un gris plomizo cubre la zona más profunda donde habitan los sátiros en un palacio de cristal sumergido. En las noches que la niebla cubre el lago dándole un aire fantasmagórico. Estos sátiros ascienden desnudos a la superficie para seducir a los hombres que incitados por el morbo y la lujuria se dirigen a las orillas del lago en busca de sexo. Las víctimas, son seducidas por estos hombres de agua que exhiben con posturas provocativas sus varoniles cuerpos dotados de gruesos y largos falos serpenteantes. Cuando los solitarios jóvenes se acercan a ellos para tocar esos majestuosos penes gigantes quedan atrapados por una fuerza abismal que los arrastra a las profundidades del lago, para ser sodomizados en los túneles del palacio de cristal. Poco a poco, Saúl va volviendo en si. Cuando se percata que está atado, recuerda la perversa noche de desenfreno sexual pasada con los sátiros... el brillo vuelve a sus ojos color miel, en una actitud voluntariamente provocadora. Él también sabe como despertar pasiones desbocadas y, mira desafiante a un sátiro joven y robusto, que juguetea con su polla enrojecida, provocando en Saúl una excitación permanente que se extiende por todos los poros de su piel.


El sátiro se frota viciosamente su serpenteante rabo mientras contempla con lujuria esos dos ojos como perlas negras de mirada brillante y encendida del joven atado, que lo incita con la mirada. Su cabello castaño sedoso le da un atractivo especial... Saúl le mira con miedo y deseo. Una leve sonrisa, una bocanada de oxígeno, asoma en su boca. Tiene el cuerpo dolorido, pero quiere volver a ser castigado sin piedad por la polla de ése sátiro dominante y pervertido, todo un hechicero de placer, que durante horas le ha destrozado el culo la pasada noche. Y si es posible, que también se lo follen otra vez todos ésos otros sátiros, que con la piel sudorosa y bien empalmados, se dirigen hacia su nuevo juguete sexual, él.

El sátiro propina dos cachetes al duro y compacto culo de Saúl, que en pompa se ofrece sumisamente a ése rudo y varonil hombre de agua. Que hunde sin miramientos dentro del enrojecido e irritado orificio del glotón culo de Saúl, su insaciable y gigante pene, empieza a cabalgar con autoridad... Saúl, de rodillas y atado con una gruesa cuerda, gime de placer deseando que ese momento de placer perdure eternamente, sodomizado hasta la eternidad… Otro sátiro excitado, abre con violencia la boca del muchacho y, después de escupir en ella, le introduce su gruesa y caliente verga, llenándole la boca por completo. Al momento empieza a follarla... Los dos sátiros sodomizan el cuerpo del joven con brusquedad y vicio.
A la vez que otros empiezan a masturbarse alrededor de él...
En el palacio de cristal se inhala un embriagador aroma de semen cargado de erotismo y perversión... "Toma puta"..."Toma polla"... En un instante eterno, los sátiros empiezan a jadear fuerte y ansiosamente. Sin más, el sátiro que está follando a Saúl, da una fuerte y brusca envestida al irritado y húmedo culo y, se corre en él dejando en sus entrañas un inmenso y viscoso chorro de semen... casi a la vez, el otro sátiro se corre en su boca... Saúl tiene que tragar cómo puede ésa espesa leche para no ahogarse, sin poder evitar que se desborde por la comisura de sus torturados labios... El grupo de hombres de agua que se masturbaban mutuamente observando la escena se corren casi al unísono encima del cuerpo de Saúl...


El palacio de cristal se inunda de un intenso y fresco olor a semen... Saúl vuelve a estar nuevamente lleno de lechadas por todo su cuerpo...

Jaume Serra i Viaplana.
Fotografía: Andrés Mauri.
Modelo: Jaume Serra.

martes, 5 de abril de 2016

Cementerio Morboso


 

Alan y Saúl pasean cogidos de la mano por las callejuelas adoquinadas que serpentean entre los sepulcros anónimos y muertos ilustres. Sus pasos rompen el tapiz de hojas amarillentas, rojizas y anaranjadas que decoran los sepulcros esparcidos entre majestuosos fresnos, robles, castaños y magnolios del cementerio de Père-Lachaise de París. Hasta llegar a la tumba de Oscar Wilde, en la que depositan unos crisantemos blancos.

Saúl es un morenazo treintañero de una excitante e insultante virilidad, de cuerpo musculado cubierto de rizado pelo azabache. Sus claros ojos azules miran con deseo la larga y esbelta figura de Alan. A sus casi treinta años, tiene el atractivo especial que todo chico debe guardar para agradar a un hombre. Estar a solas con Alan rodeado de tantas tumbas célebres produce en Saúl una sensación insólita que le eriza todo el cuerpo. Le excita el morbo y, en ése momento se está poniendo cachondo... movido por la más pura lujuria, empieza a acariciar el duro y escultural trasero de Alan, al cual se le enciende la piel y los sentidos al momento, como siempre que le toca su macho...

El sol destella sus mejores luces, en un cielo perfectamente calmado, bañando los dos jóvenes cuerpos... Saúl sonríe lascivamente a Alan, sus axilas empiezan a sudar... el semental que hay dentro de él se está despertando por momentos... sin mediar palabra, lo inclina sobre una tumba cubierta por una estatua de bronce de tamaño natural, que representa al joven periodista Víctor Noir fallecido en duelo en 1870, con un sombrero caído, el pelo ensortijado, la camisa desabrochada y una inequívoca protuberancia en la entrepierna que los visitantes suelen acariciar para tener una exitosa vida conyugal.

Con mano temblorosa y cierta brusquedad por la excitación del momento. Saúl baja los pantalones de Alan y de un manotazo rompe sus calzoncillos. Tiene prisa por montarlo, siente cómo su corazón se acelera... Para lubricarle el orificio anal, se arrodilla ante ése provocador y sensual culo, que empieza a lamer con glotonería, escupiendo en él para lubricarlo bien... Al poco se levanta y se ensaliva un dedo que mete en el ano de Alan, luego dos, tres... El agujero del culo de Alan enrojece y empieza a dilatar. Haciéndole gemir cada vez con más excitación... Sus respiraciones nerviosas inhalan y exhalan el mismo aire, les entra por la nariz, la boca y les caldea las entrañas. Saúl, nervioso, hace saltar los botones de la bragueta de su pantalón de un tirón. Excitado, saca su grueso miembro viril, endurecido cómo una piedra y ya bastante lubricado para hundirlo sin más en el lamido y húmedo ano de Alan, que al momento da un respingo de dolor, para luego seguir gimiendo de placer.
Alan y Saúl follan cómo locos, intentan no jadear demasiado fuerte, ya que no muy lejos de ellos hay una ceremonia fúnebre... En plena vorágine sexual, Alan gira la cabeza buscando la boca de Saúl, se besan con avidez y desesperación mientras Saúl sigue follándolo con verdadero frenesí... están ciegos de felicidad y deseo...
Al poco, Saúl intenta ahogar un aullido que le nace de los mismísimas entrañas y se corre sin más dentro de Alan, derramando una buena cantidad de leche caliente en él... Alan está ya tan excitado, que al notar cómo su macho se corre dentro suyo, eyacula también casi al mismo instante, esparciendo su semen sobre la estatua fúnebre.


Jaume Serra i Viaplana

Fotos: Andrés Mauri.
www.queerdarkphoto.blogspot.com

Semen de Ébano y Bourbon

El jazz en Nueva Orleans es como una religión, es un estado de la persona. Un calor húmedo invade la calle Bourbon, en la que más t...

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