miércoles, 12 de marzo de 2014

Culos para la nobleza

El Conde Capullin vivía en una mansión de dos plantas de estilo neoclasico, rodeado de un fantástico jardín donde reinaban varios sauces y algunos abetos, en otra zona apartada había otro jardín lleno de altos setos en forma de grandes falos. Cuando llegaba el buen tiempo y el jardín olía a primavera, luciendo el sol sobre el cielo azul que cubre París. El Conde Capullin y su amante el Marqués Lameculo, disfrutaban de un modo muy especial de su "jardín de los culos".

Capullin era alto, fuerte con el cabello rubio oscuro y ojos casi verdes con unas manos fuertes y callosas de tanto masturbarse. Era un seductor y un "bon vivant". Su debilidad era tomar el postre directamente del trasero de hombres jóvenes y guapos, pero sin verlos ni que le vieran. Con voz lasciva pero de tono pastoso, había bebido y olía mucho a alcohol. Mandó que los criados más jóvenes se quitaran los calzones y pusieran sus culos desnudos en sendos agujeros redondos, que había en una larga valla de madera en el centro del jardín de los setos de falo.

El Marqués Lameculo era el probador de culos. Rubio, alto, galante y refinado. Se puso al lado del Conde Capullin y juntos empezaron a pasar revista a los culos que en formación salían por los agujeros de la valla de madera... Los ojos del Marqués tenían destellos de infinita lujuria...

Sin mucha convicción acarició el primer culo. Arrugó la nariz y, con una mueca de desagrado le dijo al conde que era demasiado "fofo"... El segundo lo acarició un poco más, le dio unas palmaditas y la piel blanquecina se volvió rosada. No convencido del todo, metió el dedo en el culo. Al instante, se oyó un grito - ¡hijo de puta! - luego lo sacó, se lamió bien el dedo y, decidió que al Conde tampoco le gustaría... El tercero era un culo rosado de un joven sirviente de figura frágil, casi etérea. Al Marqués le empezaron a brillar los ojos de una forma especial. Inflamado de deseo, incó las rodillas en el suelo y se emocionó cómo si estuviese ante una aparición divina, al tener ése culito ante sus ojos.... El Conde miró a su amante, el Marqués, dedicándole una lasciva mirada de complicidad.

El Marqués se derretía al mirarlo. Con sus refinadas manos separó tanto como pudo las nalgas del joven sirviente. Ante él quedó al descubierto un bonito orificio anal. Sacó su húmeda lengua y empezó a lamer aquel agujero rosado, intentando meter la lengua lo más adentro posible... Excitado, empezó a besar aquel orificio tan exquisito y sabroso.... Cuando el Marqués besaba un culo, lo hacía con pasión, con mucha pasión. Todos sus sentidos se revolucionaban, el gusto, el olfato, el tacto... cada uno de ellos le producía una reacción química y emocional. Al combinarse las reacciones le llevaban a un estado mental y sexual indescriptible... El Marqués seguía apretando con fuerza las nalgas del siervo y, después del beso apasionado en el ano, se lo mordió hasta hacerlo sangrar.

El Marqués Lameculo llamó a uno de sus criados que llevaba una bandeja de plata rebosante de crema catalana, hecha por un afamado repostero barcelonés. Y con sus hábiles manos empezó a untar el enrojecido e irritado orificio anal del joven sirviente... Los ojos del Conde Capullin se llenaron de destellos de deseo... - éste sí Conde - ...Y el Conde se arrodilló y, empezó a comer con voracidad y glotonería la suculenta crema catalana... Excitado por los jadeos del joven siervo. El Marqués notó cómo su miembro viril se inflamaba y lubricaba viendo a su amante comer en el culo del criado y empezó a masturbarse con frenesí...

El Conde Capullin había empalmado al recordar esas tardes con su amado en el jardín de los culos. Incluso en éste momento tan delicado en que la hoja de la guillotina baja inexorablemente. A los pocos segundos su cabeza rueda por el suelo hasta chocar con la del Marqués, haciendo una carambola con ésta que cae en la cesta de mimbre... Su joven siervo nota una gran erección dentro de sus calzones, al contemplar aquel espectáculo de borrachera sangrienta. Saca su polla y empieza a pajearse ante las dos cabezas... La revolución francesa ha comenzado.

Jaume Serra i Viaplana

Fotografía : Andrés Mauri.  www.queerdarkphoto.blogspot.com
Modelo     : Jaume Serra Viaplana.

domingo, 2 de marzo de 2014

Enculadas en comisaría


El sol parece querer filtrarse entre unas nubes altas que corren a través del cielo de Barcelona. Comienza a anochecer. Hace ya un año que ha acabado la guerra y los fascistas españoles han implantado el estado de terror en el país. Por los sótanos de la Jefatura superior de Policía de Vía Laietana circulan diariamente decenas de catalanes. Muchos de ellos desaparecen para siempre.

Lluc, joven republicano catalán, de pelo precioso, de un castaño tan claro que es casi rubio y ojos grandes almendrados, permanece sentado en el suelo del sótano de la Jefatura de Policía abrazando las rodillas contra el pecho mientras llora. Hace un  rato que Manuel, un militar golpista alto, robusto, de ojos negros y aspecto fiero se había abandonado sobre él abofeteándolo hasta hacerle caer al suelo. Al tiempo que le arrancaba la ropa, mientras aquellos ojos negros, tan fríos como el hielo, repletos de ira hacia él lo miraban con lujuria enfermiza... a continuación, lo empujó hasta tenerlo sobre una mesa de madera carcomida llena de sangre pegajosa donde abriéndole las piernas, le metió sin miramientos el puño y parte de su brazo por el culo. Produciendo un desgarro en el agujero de su ano.

Al poco tiempo de salir Manuel, entran dos hombres de camisa blanca medio desabrochada, enfundados en sendos trajes negros. Sin mediar palabra, uno de ellos le propina a Lluc un puntapié  en medio de la cara. Lluc siente el sabor metálico de la sangre en sus labios. Ante la visión de ése viscoso líquido rojo, los dos policías se excitan en sobremanera. Sus braguetas empiezan a abultar bastante. Aumentando a medida que le van pegando con una porra de caucho en la cabeza. Lluc intenta protegerse con las manos. Uno de los polis parece especialmente enfurecido. El aliento le huele  a coñac y, se mezcla con el hedor que desprenden sus axilas cada vez que levanta el brazo para golpearle.  - ¡ Habla, hijo de puta, habla ! - le grita enfurecido, como fuera de sí... Lluc sólo puede dejar escapar aullidos que suenan infrahumanos.

Cuando Lluc se ha recuperado un poco, ha vuelto a entrar Manuel. sin siquiera mirarlo se quita la americana de oficial del ejercito nacional, la cuelga  en uno de los clavos que hay en la pared y, de pronto empieza a golpearlo. Después de varios puñetazos, Lluc se desmaya. Vuelve en sí al sentir que se ahoga. Los dos policías a las órdenes de Manuel, le están metiendo la cabeza en un barreño lleno de agua sucia, repitiéndolo varias veces. Al cansarse de ello, le atan las manos con una soga que le despelleja la piel y lo cuelgan de un gancho que prende del techo. Con los brazos hacia arriba, desnudo y sujeto sólo por la cuerda que enlaza sus manos. Lluc siente un inmenso dolor en todo su cuerpo amoratado. Sus gritos de dolor resuenan en el lúgubre sótano. Uno de los policías se acerca a Lluc con algo en las manos. Lluc al instante grita cómo un animal malherido, cuando siente unas pinzas al hierro vivo apretando sus pezones. Los gritos desgarradores de dolor, excitan de tal manera a los tres policías, que  se sacan sus  tiesos y duros rabos tremendamente lubricados. Y uno a uno, violan a Lluc sin compasión. A la vez que van profiriendo contra él, toda clase de vejaciones.

Al cabo de unas horas, Lluc se despierta en el frío suelo de la celda. Su cuerpo está hecho un ovillo encima de un charco de su propia sangre. Por  su cuerpo se desliza el semen de los tres policías. Lluc está inmóvil, ni siquiera se atreve a llorar... El pecho le arde y se pregunta si aún conserva los pezones... El dolor de carne quemada y semen lo llena todo...

Jaume Serra i Viaplana.

Fotografía : Andrés Mauri. www.queerdarkphoto.blogspot.com
Modelo     : Jaume Serra i Viaplana


jueves, 30 de enero de 2014

Puto dominante


¡Sí!... sí... ¡Vamos puto, fóllame!... OOOHHH... ¡Por Dios!... que rabo tienes hijo de puta....UUUMMM... lo quiero todo dentro... todo... venga puto, para eso te pago...

Michael es un cuarentón enjuto de cuerpo. Su rostro delata el paso del tiempo, ya que se asoman en él las primeras líneas en las que se lee el olvido. A pesar de albergar aún cierta belleza, siempre ha preferido ser seducido a seductor. Por eso le gusta pagar a guapos chaperos de grandes rabos, para que de vez en cuando le destrocen el culo con sus salvajes envestidas sin tener que perder el tiempo intentando ligar por ahí. Y ahora menos que nunca, ya que hace poco que se ha casado con Nathan, un joven judío sefardita al que la genética hizo horas extraordinarias con él, con su metro noventa de estatura, rubia melena, ojos azules y facciones suaves.

Ante él, Patrick. Un  mulato de rizado pelo azabache que desprende aroma de soul y ritmo tropical de sugerente voz profunda y melodiosa. Ejerce la prostitución en un pequeño apartamento del barrio marinero de la Barceloneta desde que llegó de su Brasil natal, atraído por un amor catalán. Intenta poder tener una erección lo suficientemente dura, para follarse a Michael sin problemas. El cual ya está impaciente para que ése largo y grueso pollon que ofrece Patrick por unos cuantos euros, le parta su caliente culo vicioso. Patrick va magreándose la polla, que poco a poco se va endureciendo y alargando. A la vez que con autoridad hace que Michael se ponga boca abajo en la cama a la que después le ata con unas correas de cuero. El cuerpo de ése ejecutivo californiano de telecomunicaciones que ha venido a Barcelona para el Mobile Word Congress atado a la cama, con su camisa blanca de Armani desabrochada y su culo de piel rosada en pompa, suplicándole que se lo folle sin compasión, produce en Patrick el morbo suficiente para que su polla reaccione con chulería endureciéndose cómo una piedra.

A pesar que Michael se considera un "Macho" lo que para él significa tener dinero y ser sexualmente dominante, sólo llega a una verdadera eclosión de sensaciones cuando un desconocido con el rostro cubierto con una máscara piel negra, le somete salvajemente a su placer, vejándole con altanería a la vez que lo posee con su enorme rabo. 

Michael tiene el cuerpo dolorido y enrojecido, pero está inflamado de deseo por ser sodomizado por esa polla. Y le suplica sumisamente : - Por favor, fóllame ya... - . Patrick deja escapar una sorna sonrisa : - Mira cabrón, aquí el que manda soy yo. Te follaré cuando me salga de los cojones... pero no te preocupes hijo de puta, eso también te gustará... - . Y le introduce en el culo una gruesa vela roja, quedando como una vela de aniversario. Luego la enciende y sale de la habitación para hacer una mamada a otro cliente, que se excita oyendo los gritos de dolor de Michael, cada vez que la cera derretida llega al orificio de su enrojecido ano.

Como un turista más, Nathan, mata las horas paseando por la vieja judería barcelonesa, de donde su familia tuvo que marcharse hacía quinientos años. Entre sus meditaciones, pasan las horas lentamente hasta que su pobre marido salga de ese tedioso congreso de móviles en el que ha estado todo el día.

Jaume Serra i Viaplana.

Fotografía : Andres Mauri. www.queerdarkphoto.blogspot.com
Modelo     : Jaume Serra i Viaplana.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

La polla de Papá Noel


Este año los niños de Nueva York tienen una Blanca Navidad. Poco antes de Nochebuena había caído una fuerte nevada y, según los hombres del tiempo se prevé que aguante varios días antes de derretirse. A pesar de sus gruesas manazas y de lo patoso que siempre ha sido, Robert había hecho para James y Jane, sus pequeños vástagos, algo parecido a un muñeco de nieve, al que le puso su viejo sombrero de copa y una bufanda de rayas azul y grana del Barça, tejida por su mujer Melaine.

Jo... Jo... Jo... ¡ Feliz Navidad, chicos !... La voz de aguardiente de Robert resuena en el vestíbulo, mientras va avanzando con los brazos abiertos, haciendo drincar una vieja campanilla. Hasta llegar a la gran sala repleta de gente... " tilin.. tilin..." ¡ Feliz Navidad, capullos !... mirad que os trae Papá Noel... Robert se ha ido quitando el disfraz de Papá Noel y la ropa interior, hasta quedarse completamente desnudo... ¡ Mirad que tronco de Navidad os traigo de postre !... La gruesa y larga polla de Robert está majestuosamente erecta y dura, marcándose en ella todas sus venitas, coronada por un caliente y rojizo prepucio, que mira provocadoramente a los "osos" y efebos desnudos que llenan la pista del Ursidae. La campanilla que  lleva colgada con un lacito rojo en la polla, suena cada vez que ésta se mueve de lo excitada que está... " tilin... tilín..."

El Ursidae es un club privado de osos de Chelsea en Manhattan. famoso por sus orgías temáticas. En las que Robert participa siempre que puede escaparse del regazo de su amorosa esposa. Hoy es imprescindible llevar un gorro de Papá Noel, o cuernos de reno de brillante purpurina dorada. En medio del guirigay de la animada y multitudinaria fiesta navideña. Unos jóvenes con cuerpos de elfo y cuernos de reno en la cabeza. Se quedan embobados ante ése viril Papá Noel fortachón y velludo. Al que le cuelga un muy apetecible pollón con el capullo lleno de líquido seminal. Atraídos por la fuerza irrefrenable del más lujurioso deseo de comerse ése rabo. Se abalanzan sobre Robert, peleándose entre ellos por ver quien consigue meterse en la boca tal golosina. Un joven imberbe de rosada piel y cabellos dorados como el oro, se traga glotonamente la polla de Robert, engullendola afamadamente hasta llegar a la garganta. Empezando a succionarla con frenesí, sediento de su caliente semen ante la mirada de odio y envidia de los otros jóvenes, que inmediatamente empiezan a comerle el culo a Papá Noel, como si fuese un caramelo de Navidad. A la par que otros le mordisquean los gruesos y oscuros pezones que sobresalen con viril chulería de ése pecho cubierto de rizado pelo azabache.

Robert está cachondo, pero no excesivamente excitado, a pesar que le están comiendo viciosamente la polla. Hasta que se da cuenta que es observado por un hombretón alto y fuerte, de cuerpo velludo como él. Que se está haciendo una paja mirándolo. Se excita de inmediato. Y da un manotazo a los chicos que le están comiendo el culo y la polla. Para luego mearse encima de ellos y descargar toda la cerveza que había bebido, sacudiendo bien la polla ante la mirada de lujuria de los efevos que se lamen la caliente y amarilla orina, que queda encima de sus cuerpos rasurados. Robert se funde en un apasionado beso con Jhon, que  ha dejado de pajearse. Es un abrazo de titanes. Los dos sementales, tremendamente excitados, empiezan a devorarse el uno al otro, ante un gran muñeco de Navidad con un consolador negro...

Melaine mira por el cristal de la ventana de su confortable salón, preocupada por su marido, que se mata a trabajar por ellos... Los niños cada vez están más impacientes porque dentro de poco llegará Papá Noel... Luces de colores brillan en muchas de las casas en donde los niños cantan villancicos con sus padres.

Jaume Serra i Viaplana.

Fotografía : Andrés Mauri. www.queerdarkphoto.blogspot.com
Modelo     : Jaume Serra i Viaplana

domingo, 1 de diciembre de 2013

Culos húmedos


Centellantes columnas de perlas sostienen la mansión de Kimi. Es un edificio increíble de enormes dimensiones, con varios espacios abiertos y porticados que reverberan de un color rosado claro. En el inmenso jardín de la casa, los pájaros retozan y gorjean. Verdes lozanos, amarillos y violáceos se mezclan en el aire volando de árbol en árbol. Un arroyo que desciende desde una montaña cercana, desemboca en el lago del jardín de Kimi a través de una cascada debajo de la cual, Kimi y Dominic sienten la caída del agua fresca y pristina sobre sus viriles cuerpos desnudos.

De ése Edén particular, les llega el olor y la frescura estimulante de las rosas y jazmines que lo pueblan... Excitados por el roce de sus pieles mojadas contemplan el lago y es cómo si mirasen al fondo de un espejo mágico. En el que se reflejan sus cuerpos  inmersos en sus pasiones lúbricas. Son dos siluetas jóvenes y esbeltas, contaminadas de sensualidad en cada uno de sus poros. Rodeados por nenúfares que yacen somnolientos, flotando sobre las azuladas aguas del lago centelleando con sutiles tonos de blancos y amarillos el medio acuático.

Dominic es un joven fibrado, de piel suave  completamente negra y brillante. De porte majestuoso como si llevase un rey dentro, sus ojos verdes esmeralda, tienen embobado a Kimi que vive prisionero de ésos ojos brujos en la lujuriosa celda del placer perpetuo a que le somete Dominic con sus ardientes artes amatorias... Kimi es un poco mayor que Dominic de cuerpo muy musculado con un lacio pelo azabache y una suave y rosada piel que le hace transpirar una estimulante virilidad.

El amor les circula por todo el cuerpo. Cuando sus miradas se cruzan, sienten ese gozoso placer del deseo. Hacia tiempo que se habían brindado el corazón, amándose de forma prohibida... Sus penes empiezan a endurecerse, llegando a unas espectaculares erecciones. Los prepucios lubricados rezuman de líquido seminal. Sus cuerpos tiemblan de excitación, a la vez que se funden en un largo y apasionado beso... la saliva desborda la comisura de sus labios para unirse al agua que cae de la cascada.

El largo y grueso pene de satén de Dominic permanece con una erección casi dolorosa. Kimi, maravillado y eufórico ante la visión de ése gran rabo oscuro. Se pone sumisamente de rodillas y empieza a engullirlo lentamente, rindiéndole pleitesia ... saboreándolo cómo si fuera el mejor de los manjares... Dominic se retuerce de placer por las lamidas de la húmeda lengua de Kimi, que va recorriendo todo su largo y caliente falo renegrido, milímetro a milímetro. El agua de la cascada cae sobre ellos dos... la cálida boca de Kimi va succionando apasionadamente la bruna polla de Dominic.

De pronto, Dominic aparta la boca de Kimi, que hace rato que le está comiendo con viciosa glotonería su gran rabo moreno. Y al momento, en medio de jadeos. Explota de placer... su semen empieza a salir a chorro, regando los nenúfares espermatofitos que están enredados entre sus piernas. Los nenúfares, excitados por la viscosidad del caliente líquido seminal florecen de nuevo, brotando de entre sus pétalos unos provocativos estambres rosados lubricados, con un sensual aroma a polen... Lentamente se enredan entres las musculosas piernas de Kimi y Dominic y se deslizan sinuosamente hasta llegar a sus orificios anales, introduciendo suavemente sus vainas viscosas para poseerlos y polinizarlos hasta el éxtasis...

Al cabo de un tiempo extraño, Kimi despierta del letargo en el que habían quedado sumidos. A su lado, Dominic aún duerme al borde del lago. Los ojos color miel de Kimi, se posan en la fibrada espalda achocolatada de su amado, dominado por la pasión que siente por él. Inicia su sensual recorrido de besos lascivos sobre su raso negro que embellece su escultural cuerpo hasta finalizar en sus apretados glúteos. Golosamente come los sabrosos pétalos de rosa que han florecido en él.

Jaume Serra i Viaplana.

Fotografía : Andrés Mauri. www.queerdarkphoto.blogspot.com
Modelo     : Jaume Serra i Viaplana.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Polvo de éter


La masía Verdaguer era una antigua casa de campo de estructura amenazante y descascarada, con persianas carcomidas apenas sujetas a los goznes. La casa vivía un pasado olvidado en el tiempo, escondida bajo árboles frondosos presentaba una imagen ominosa, abandonada desde hacía medio siglo desde que la policía de homicidios la precintó por un vil parricidio ocurrido en ella.

Siempre me había atraído aquella casa en la que tantos años atrás, un viejo labrador mató a su hijo al enterarse de que iba a fugarse con otro chico del pueblo con el que tenía relaciones sexuales desde hacía tiempo. El "pagès", cegado por la "abominable vida pecaminosa" de su único hijo varón, entró en la habitación de éste, para ejecutar su ira cuando el joven estaba sentado en la cama esperando a su "depravado" amante para fugarse e irse a vivir juntos su "licenciosa relación" en Barcelona.

Por fin hallé la manera de entrar en la masía por la parte trasera, prácticamente sepultada bajo los árboles, arranqué una tabla de la ventana. Un torrente de luz sodomizó la oscuridad al instante. Me escurrí cautelosamente dentro y entré a una habitación en la que había una vieja cama y un armario con un espejo hecho añicos. Sentí de inmediato un escalofrío. Esparcidas por el suelo había varias fotografías manchadas de algo pegajoso de color oscuro. Cogí una para observarla. Era una foto de un color sepia, en la que se veía a dos chicos con sus torsos desnudos, en actitud cariñosa, mirándose a los ojos con deseo. Mientras sostenía la foto, tuve la sensación de que había alguien a mi espalda. Asustado, dejé caer la fotografía. Aterrado miré hacia atrás y no vi nada. Tenía el corazón a flor de piel... De pronto, la habitación empezó a adquirir un color índigo. El ambiente se volvió más sutil, era una dimensión más etérea. Las cosas eran más libres, menos densas... como si estuviese en un mundo espiritual.

Al instante, noté que unas frías manos me abrazaban por detrás. Me quedé petrificado... Era el chico guapo de la foto. Había atravesado el velo de la muerte y me tenía entre sus robustos brazos... Empezó a besarme cariñosamente el cuello. Sentí su gélido aliento en mi piel... todo el vello de mi cuerpo se erizó de golpe. Sus labios helados producían en mí sensaciones arcaicas... Me desnudó lentamente, como si de un ritual sagrado se tratara. Luego desabrochó el cinturón de sus pantalones, que al caer al suelo se convirtieron en polvo de estrellas.

Sus miles de caricias por todo mi cuerpo, me hacían experimentar unos placeres de tal intensidad, que tenía la sensación de estar constantemente a punto del orgasmo... No podía creer que estaba follando con un fantasma... era todo un caso de poltergeist. El "duende" no entendía que había fallecido por un tiro de su padre y seguía esperando en ésa habitación a su amante... Estábamos en un mundo tridimensional. Su cuerpo era perfecto, de una sensualidad que despertaba en mí todos los deseos más primitivos.

Embriagado por los intensos placeres que me hacía vivir. Noté de pronto que su inmenso y caliente pene, entraba en mi ano sin hacerme ningún daño. Una voz dentro, su falo empezó a moverse rítmicamente. Era como si viviese un delirio de opio. Todo mi cuerpo estaba lleno de su inmensa polla... Después de unas intensas horas de frenesí. Su falo empezó a derramar un caliente y vicioso líquido de color verde fosforescente. Llenando por completo todos los rincones de mi cuerpo. Me produjo tanto placer, que al instante tuve un orgasmo cósmico.

Yo seguía en el suelo en posición fetal. Las horas consumidas entre el ocaso y el amanecer penetrándome sin cesar y los litros de su caliente líquido seminal que tenía dentro de mí habían llevado a mi cuerpo a tener toda una revolución sideral, de placeres y sensaciones... Aún era incapaz de andar...

Jaume Serra i Viaplana.

Fotografía : Andrés Mauri
www.queerdarkphoto.blogspot.com
Modelo: Jaume Serra i Viaplana


viernes, 27 de septiembre de 2013

Lenguas húmedas


Eclipsado por la magia de la noche, le miré de lado, dejando que la luna iluminara su rostro. Andrèi sacó un cigarrillo y se lo deslizó por sus carnoso labios de suave carmesí. Lo miraba completamente hipnotizado, dió una calada y expulsó el humo de un suspiro, dejando en la oscuridad de la noche, una pequeña nube blanca, que mágicamente levitó unos segundos encima nuestro, diluyendose lentamente en las tinieblas.

Alargue la mano y le acaricié el rostro suavemente, palpando su negra barba rasurada. Gocé intensamente sintiendo por él esa atracción, que me producía una especie de opresión indolora en el pecho, llenándome de amor y deseo hacia Andrèi. Hacía rato que yacíamos desnudos sobre el césped del jardín de mi casa de Rostov del Don, en sur de Rusia, cerca del mar de Azov. Mirando un cielo cuajado de parpadeantes luceros. Al instante noté como mi pene empezaba a endurecerse ante la visión de su joven cuerpo desnudo, su pelo negro como el azabache completamente rizado le daba una apariencia jovial de juventud imperecedera. Estaba atrapado por la belleza de sus alegres ojos verdes y de su pícara sonrisa que se le escapaba de entre sus sensuales labios.

Embriagado de sentimientos y excitación, le miré provocativamente con deseo irrefrenable. Y antes que pudiera reaccionar me tenía entre sus brazos. Notaba su respiración nerviosa y caliente en mi cuello. Por primer vez en mi vida me sentía deseado y querido. Hasta  que lo conocí, siempre me había sentido como una Criatura del Averno, condenado a la eterna peregrinación sin descanso ni cuartel, en busca del amor. Mis ojos ya no estaban tristes. Andrèi había eliminado de mi boca la palabra soledad. Se había acomodado a mi regazo y me prometió que nunca iba a marchar.

Su largo y sedoso pene estaba tremendamente duro, presionando el mío con autoridad. Nuestros prepucios se lubricaban generosamente... los corazones retumbaban dentro de nuestras cajas torájicas, como timbales antes de librar la gran batalla... Una sonrisa pícara entre tímida y desafiante, como si fuese un niño que va a hacer  una travesura salió de su boca, a la vez que su mirada cargada de deseo, se posaba en mis glúteos.

En unos segundos se alzó del césped y cogió un trozo de helado de nata, que quedaba medio deshecho en el plato de postre que habíamos traído del comedor. Y dándome la vuelta para ponerme boca a bajo, me deslizó con sus suaves dedos el helado ya derretido por el agujero de mi ano... sus fuertes manos separaban mis nalgas para poder meter su lengua más adentro y sorber en él, lamiéndo con glotonería insaciable todo el sabroso helado de nata que se esparcía en mi caliente culo...

Andrèi, como buen bailarín que era, hacía tiempo que formaba parte del ballet clásico del legendario Teatro Bolshói de Moscú.  Movía su cuerpo encima de mí, con un ritmo y sensualidad de manera impresionante. Su lengua castigaba mi ano con unas lamidas tan apasionadas y viciosas, que no podía dejar de gemir de placer ni un sólo instante.

Al rato, se puso de rodillas ante mí y sus musculosos brazos me dieron la vuelta, levantando mis piernas abriéndolas más. Con suma delicadeza introdujo su largo y erecto falo lubricado en mi culo sediento de sexo. Sus envestidas, cada vez más rápidas hacían que sus huevos chocasen constantemente contra mi castigado trasero... El placer desbordaba mi cuerpo... De pronto, noté cómo la musculatura de Andrèi se ponía rígida. Al instante, aullando cómo un poseso empezó a derramar en mis entrañas toda su leche caliente y espesa... tenía la sensación que estaban entrando litros de semen dentro de mí.

Estaba tan tremendamente cachondo, que aún con la polla de Andrèi dentro mio, empecé a masturbarme frenéticamente ante su mirada lasciva...

Jaume Serra i Viaplana.

Fotografía : Andrés Mauri
Model       : Jaume Serra


Semen de Ébano y Bourbon

El jazz en Nueva Orleans es como una religión, es un estado de la persona. Un calor húmedo invade la calle Bourbon, en la que más t...

Lo más caliente...